«Siempre he peleado por la fotografía como arte, pero la historia dirá si lo es»
El fotógrafo gallego Vari Caramés, que expone su colección 'Escenarios' en la Casa de la Imagen de Logroño, propone una mirada fantástica sobre la realidad
J.S.
«La imagen se toma en un instante, pero se persigue lentamente, se espera. Y el conocimiento que implica esa espera se hace sentir finalmente en el resultado». El fotógrafo gallego Vari Caramés (Ferrol, 1953), uno de los artistas de más prestigio en España en este campo, expone actualmente en la Casa de la Imagen de Logroño. Con obra en los principales museos y colecciones, fotos en las mejores publicaciones y un amplio currículum de exposiciones, se está haciendo acreedor al Premio Nacional de Fotografía.
- Entre la foto documental y la foto artística usted opta siempre por lo segundo. Su trabajo es un argumento incontestable frente a quienes todavía siguen viendo la fotografía como un arte menor.
- La fotografía pegó un
- Sus fotos son siempre pictóricas, casi cuadros.
- Reivindico la fotografía de autor con criterio y unidad que genera un corpus. Mis fotos son muy autobiográficas, historias próximas a mí. Me nutro de lo cotidiano, de la magia que duerme ahí, del misterio de lo que me rodea. Intento sacar mucho de poco.
- En términos artísticos: entre figuración y abstracción, su obra parece estar a medio camino entre una cosa y otra.
- A mí me gustan mucho los límites, la frontera entre la realidad y la fantasía, ese espacio ambiguo Y también la frontera entre la pintura y la fotografía. Me gusta moverme en esos límites. De hecho esta colección está realizada sobre lienzo para incrementar aún más esa sensación pictórica. Me encanta cuando la gente dice 'ah, esto parece un cuadro'. Y qué importa en realidad. Nada es lo que parece. A mí me gusta subvertir la realidad.
- Lo hace mediante un efecto de desenfoque muy personal.
- Sí, es para diluir la realidad, huir de lo recalcitrante de lo que para mí es la realidad, buscar otros mundos, el espacio de la fantasía, de la ensoñación.
- El resultado es muy evocador: evoca sobre todo melancolía.
- Melancolía es la palabra. No tristeza, que no tiene nada que ver.
- Es usted un artista gallego; quiero decir, se nota en su obra, influye en ella el hecho de ser gallego y su obra sería diferente si usted fuese de otro lugar.
- Se ve en el clima, en la bruma, en la lluvia Se palpa, sí. Yo creo que si fuera mediterráneo influiría en mí esa otra luz. La luz siempre te influye; inconscientemente te va calando dentro.
- Emplea el blanco y negro o el color indistintamente.
- Cada historia me pide una cosa. Antes sólo hacia blanco y negro, pero me propuse pasar al color casi como una terapia: ¿Por qué no podía plasmar mis mundos en color? Eso me obsesionó, me costó, pero lo conseguí y me quedé muy a gusto.
- Y siempre foto analógica. ¿No se pasa a la digital por purismo?
- No soy nada purista; soy un anarquista en este sentido: reivindico el juego, la mezcla La técnica es una simple herramienta y cualquier herramienta es buena para hacer lo que tú quieres hacer.
- Mucho más importante que la técnica parece ser para usted la inspiración y un trabajo que se aprecia muy intuitivo.
- Totalmente. Me guío por la intuición y el azar. No soy un teórico ni un intelectual. No tengo formación académica, soy autodidacta, todo lo he aprendido a ojo, a golpe de andar por la vida. Mi mundo es de encuentros.
- La foto se hace en un instante, pero hay que perseguir ese instante, dice Miguel Fernández-Cid en su catálogo.
- Sí, hay que hacerle cosquillas al azar.
- ¿Qué opina de la fotografía actual? Las nuevas tecnologías y medios de comunicación han universalizado el poder de la imagen. ¿La han banalizado también?
- Vivimos en un exceso de información, de imágines y de palabras. Yo pretendo huir de esos excesos y sintetizar una realidad que me resulta excesiva, recalcitrante. Yo me monto mi propio 'periódico', mis noticias son éstas [sus fotos], yo informo de que pasan estas cosas.
- Dignifica la realidad.
- Busco el equilibrio entre realidad e imaginación.
Fuente: La Rioja
«La imagen se toma en un instante, pero se persigue lentamente, se espera. Y el conocimiento que implica esa espera se hace sentir finalmente en el resultado». El fotógrafo gallego Vari Caramés (Ferrol, 1953), uno de los artistas de más prestigio en España en este campo, expone actualmente en la Casa de la Imagen de Logroño. Con obra en los principales museos y colecciones, fotos en las mejores publicaciones y un amplio currículum de exposiciones, se está haciendo acreedor al Premio Nacional de Fotografía.
Escenarios
es una colección extraordinaria de paisajes atemporales casi imaginarios, imágenes hermosas y evocadoras, llenas de melancolía Tomadas en un instante, pero lentamente perseguidas. Realismo mágico.- Entre la foto documental y la foto artística usted opta siempre por lo segundo. Su trabajo es un argumento incontestable frente a quienes todavía siguen viendo la fotografía como un arte menor.
- La fotografía pegó un
boom
en poco años: de entrar con cuentagotas en las galerías, de repente pasó a que todas las galerías quieren tener fotografía. Ayudó mucho Arco. Yo siempre he peleado por la fotografía como una forma de arte, por dignificarla. Luego, si es arte o no ya lo dirá la historia.- Sus fotos son siempre pictóricas, casi cuadros.
- Reivindico la fotografía de autor con criterio y unidad que genera un corpus. Mis fotos son muy autobiográficas, historias próximas a mí. Me nutro de lo cotidiano, de la magia que duerme ahí, del misterio de lo que me rodea. Intento sacar mucho de poco.
- En términos artísticos: entre figuración y abstracción, su obra parece estar a medio camino entre una cosa y otra.
- A mí me gustan mucho los límites, la frontera entre la realidad y la fantasía, ese espacio ambiguo Y también la frontera entre la pintura y la fotografía. Me gusta moverme en esos límites. De hecho esta colección está realizada sobre lienzo para incrementar aún más esa sensación pictórica. Me encanta cuando la gente dice 'ah, esto parece un cuadro'. Y qué importa en realidad. Nada es lo que parece. A mí me gusta subvertir la realidad.
- Lo hace mediante un efecto de desenfoque muy personal.
- Sí, es para diluir la realidad, huir de lo recalcitrante de lo que para mí es la realidad, buscar otros mundos, el espacio de la fantasía, de la ensoñación.
- El resultado es muy evocador: evoca sobre todo melancolía.
- Melancolía es la palabra. No tristeza, que no tiene nada que ver.
- Es usted un artista gallego; quiero decir, se nota en su obra, influye en ella el hecho de ser gallego y su obra sería diferente si usted fuese de otro lugar.
- Se ve en el clima, en la bruma, en la lluvia Se palpa, sí. Yo creo que si fuera mediterráneo influiría en mí esa otra luz. La luz siempre te influye; inconscientemente te va calando dentro.
- Emplea el blanco y negro o el color indistintamente.
- Cada historia me pide una cosa. Antes sólo hacia blanco y negro, pero me propuse pasar al color casi como una terapia: ¿Por qué no podía plasmar mis mundos en color? Eso me obsesionó, me costó, pero lo conseguí y me quedé muy a gusto.
- Y siempre foto analógica. ¿No se pasa a la digital por purismo?
- No soy nada purista; soy un anarquista en este sentido: reivindico el juego, la mezcla La técnica es una simple herramienta y cualquier herramienta es buena para hacer lo que tú quieres hacer.
- Mucho más importante que la técnica parece ser para usted la inspiración y un trabajo que se aprecia muy intuitivo.
- Totalmente. Me guío por la intuición y el azar. No soy un teórico ni un intelectual. No tengo formación académica, soy autodidacta, todo lo he aprendido a ojo, a golpe de andar por la vida. Mi mundo es de encuentros.
- La foto se hace en un instante, pero hay que perseguir ese instante, dice Miguel Fernández-Cid en su catálogo.
- Sí, hay que hacerle cosquillas al azar.
- ¿Qué opina de la fotografía actual? Las nuevas tecnologías y medios de comunicación han universalizado el poder de la imagen. ¿La han banalizado también?
- Vivimos en un exceso de información, de imágines y de palabras. Yo pretendo huir de esos excesos y sintetizar una realidad que me resulta excesiva, recalcitrante. Yo me monto mi propio 'periódico', mis noticias son éstas [sus fotos], yo informo de que pasan estas cosas.
- Dignifica la realidad.
- Busco el equilibrio entre realidad e imaginación.
Fuente: La Rioja
































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