Quickribbon

CITA mes de Diciembre 2008

La reproduccion de la obra de arte no solo esta condicionada por la manera de ver del fotografo, sino tambien por la del que mira la fotografia.

Gisele Freung (La fotografia como Documento Social)
Mostrando las entradas con la etiqueta 3 La fotografia y su historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 3 La fotografia y su historia. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de noviembre de 2008

El final de la Era Polaroid

Comienza la cuenta atrás para 2009 y con ella el fin de las cámaras Polaroid. Ese año será el último en el que puedan adquirirse las delicadas películas para la histórica máquina de fotos, que ya dejó de fabricarse en 2007. Este icono del siglo pasado y de la era analógica se extinguirá después de sesenta años de historia.

Fue en 1944 cuando su creador, el físico Edwin Land, se puso manos a la obra: la insistencia de su hija, ansiosa por ver las fotos de las vacaciones sin esperar a revelarlas, llevó a este estadounidense a estrujarse el cerebro para conseguir materializar la petición de la pequeña.

Tres años después presentó en sociedad la revolucionaria película que muestra la foto en 60 segundos. Al año siguiente, el 26 de noviembre de 1947, sale a la venta la primera Polaroid, también conocida como «Pola». Costaba un riñón para la época: 89,75 dólares.

El dispositivo fue inmediatamente un éxito. Con el lanzamiento del modelo SX-70 en 1972 se extendió por todo el mundo. A mediados de esta década ya se habían vendido más de seis millones de Polaroid. Andy Warhol se enganchó a ella. Famosos actores la anunciaban en televisión. Eran días de vino y rosas para la compañía: en 1991 llegó a la cúspide en facturación con 3.000 millones de dólares.

Abocada al declive

Poco a poco las ventas fueron cayendo. Comenzó su declive. En 2001 Polaroid se declaró en bancarrota. En febrero de este año anunció su decisión de dejar de fabricar los carretes de películas instantáneas. Con el consiguiente cierre de fábricas (México, Holanda y Massachusetts).

Miles de internautas, nostálgicos acérrimos de la máquina, se unieron en el ciberespacio en un intento por salvarla con sus firmas y mensajes de apoyo. Sólo les queda la esperanza de que la compañía venda su licencia a otras empresas. Y así poder seguir captando instantáneas únicas —no es posible realizar copias, sólo escanearlas— con la vieja «Pola».

Ahogada por la fotografía digital, su desaparición da la puntilla a la era analógica, a la fotografía del siglo XX. En este caso es morir y renovarse. Porque la compañía ha trasladado la filosofía del revelado instantáneo a la impresora de bolsillo PoGo (Polaroid On The Go), lanzada este año.

La sucesora de la cámara sigue la misma dinámica: poder disfrutar de las fotografías nada más tomarlas. Imprimiéndolas directamente desde el móvil o la cámara. El quid de la impresora, como ocurría en la «Pola» con la película, está en el papel (Zink). Está formado por tres capas de unos cristales que reaccionan al calor tiñéndose de color, prescindiendo de la tinta. En fin, un nuevo invento de la compañía, quién sabe si tan revolucionario como la mágica Polaroid.

Fuente: ABC

Leer mas....


sábado, 1 de noviembre de 2008

Notas para la historia de la fotografía en Telde

Canarias.- De Plinio a Olivia Stone, pasando por Leonardo Torriani, fueron muchos los que a través de la Historia intentaron acercar la imagen de Canarias a sus coetáneos, claro está, a través de sus obras escritas y divulgadas con mayor o menor fortuna. Todos, alguna vez, hemos oído decir que tal o cual autor acierta sobremanera al realizar verdaderas descripciones fotográficas o cinematográficas, de tal o cual escena. Clarín y Galdós son dos de los grandes novelistas que sorprendieron con sus poderes descriptivos, tanto para el paisaje como para el paisanaje.

Recientemente, el Cabildo de Gran Canaria, concretamente su Servicio de Ediciones que dirige con extraordinaria profesionalidad Isabel Grimaldi, ha reeditado la célebre obra de Domingo José Navarro y Pastrana, titulada Recuerdos de un noventón. En ella su autor nos relata con toda suerte de detalles los acontecimientos más notables por notorios de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria principios y finales del siglo XIX. El libro en cuestión surgió a partir de una conferencia que dio en el salón de actos de la prestigiosa Sociedad Científica El Museo Canario.

Telde, es de sobra conocido, está situada al este de Gran Canaria, en la actualidad su municipio cuenta con unos cien mil habitantes, aproximadamente, que se establecen en unos sesenta y cinco núcleos urbanos. La ciudad que le da nombre dista unos catorce kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria. Es la segunda en importancia de ésta Isla y también de la Provincia de Las Palmas.

El patriotismo de los teldenses para con su terruño ha sido motivo de muchos artículos, conferencias o simplemente chanzas entre amigos. Lo que si es cierto el dicho común entre ellos en tiempos pretéritos que rezaba: “De Telde al Cielo y un agujerito para seguirlo viendo, porque de no verlo estaríamos en el Cielo pero no en la Gloria”. Esto ha llevado a que muchos oriundos de estas tierras portaran en sus manos alguna fotografía de Telde y su Vega Mayor, a la hora de ser sepultados.

En otro orden de cosas, y según los entendidos en la materia, la fotografía, en todas sus variantes técnicas, supuso una verdadera revolución en el mundo de la imagen. Hemos comprobado como, efectivamente, existe un antes y un después en las artes plásticas, ya que la captación de la imagen en milésimas de segundo permitirían a los artistas, pintores y escultores, conservar “imágenes frescas” de momentos únicos, y por lo tanto, irrepetibles.

En la nómina de creadores de las bellas artes, cada día, se confirma más la inicial sospecha de haber empleado la fotografía como base de futuras realizaciones plásticas. El objetivo de la cámara, a veces, actúa como notario de la realidad o realidades y, otras veces, juega a engañar distorsionando todo lo que captó con anterioridad. De todos los movimientos artísticos, sin duda alguna, es el impresionismo el mayor deudor de la fotografía. Así, en lienzos de notable importancia se pueden apreciar encuadres propios de esa técnica reciente.

En la Casa-Museo León y Castillo, se conserva un gran óleo sobre lienzo que representa Una vista del Puerto de la Luz y la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, realizado en 1900, por el catalán Eliseo Maifrén. Pues bien, nosotros hemos encontrado en los fondos fotográficos del archivo documental de esta institución, una instantánea en blanco y negro, fechada en torno a 1889-90, que posee exactamente el mismo encuadre, pues sin duda alguna, sirvió como base compositiva al pintor impresionista.

En la sala 204 del mismo museo se pueden ver dos máquinas fotográficas, una del último tercio del siglo XIX y otra coetánea a la I Guerra Mundial. Así mismo la firma comercial Suárez Robaina, dirigida actualmente por Miguel Ángel Suárez, posee una colección de artilugios fotográficos de diferentes épocas, que, por si solas, representan la evolución de estas máquinas en los últimos ochenta años.

En el Archivo Documental del Museo Leonístico teldense se conservan un buen número de fotografías, muchas de ellas de las mejores firmas parisinas, son retratos de D. Fernando de León y Castillo (Telde, Gran Canaria 1842 – Biarritz, Francia 1918). Este político y diplomático español, valoró sobremanera la importancia de su omnipresencia, de tal forma y manera que utilizó el retrato fotografiado como medio eficaz para su propaganda político-ideológica. Asimismo, uno de los fondos más prolijos está formado por la colección de fotografías autografiadas del coleccionista Presentación Suárez. Adquirido por el Cabildo de Gran Canaria para sus Museos Insulares, entró en el León y Castillo en el 2002 y actualmente se está efectuando su ordenación y clasificación con el fin de ofrecerlo al público investigador de la Historia Contemporánea, tanto española como mundial. Líderes políticos, emperadores, reyes, interpretes del Bell Canto, actores y actrices del Teatro y el Cine, investigadores y científicos, literatos, pintores, escultores y así un largo etcétera han sido plasmados en cientos de fotografías de pequeño y mediano formato.

Como Eliseo Meifren Roig, los también archifamosos pintores Monet, Manet, Toulusse Lautrec, fueron otros de los que, hay conocimiento, echaron mano de la cámara fotográfica para retener imágenes que después pasarían a sus listas de obras maestras.

No todos los países y sus diferentes clases sociales se subieron al tren de la fotografía en la misma estación, ni tampoco contaron todos con la misma tecnología, ni saludaron las innovaciones posteriores con la misma prontitud. El Reino Unido de la Gran Bretaña, los Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Alemania y Austria, tomaron la delantera, y, sus nuevas sociedades capitalistas-industriales y burguesas, fueron acérrimas defensoras de la nueva forma de conservar la imagen. El abaratamiento del retrato, la facilidad de su traslado y conservación, además de la casi nula dificultad técnica hicieron de la fotografía la manera rápida y cómoda de dejar constancia de acontecimientos sociales, culturales, económicos, tanto colectivos como individuales.

Desde el último cuarto del siglo XIX, tenemos constancia de las visitas domingueras que diferentes fotógrafos de la capital realizaban, al por entonces, popular mercado de Los Llanos. En las inmediaciones de la plaza de San Gregorio se instalaban los más variopintos puestos comerciales y, en medio de ellos, algún que otro oficial de la “caja de retratar”. Entre todos ellos quien adquirió mayor fama y fortuna fue el altamente recomendado Ojeda, quien disfrutaba del pomposo título de Fotógrafo de la Reina Regente. Primero al aire libre, ante arquitectura y paisajes simulados por telones sobrepintados, y, más tarde, en el interior de algún zaguán alquilado al efecto, mantuvo su improvisado estudio por espacio de varios lustros.

Entre los muchos fotógrafos amateurs que se dieron cita en la ciudad en los primeros años del siglo XX, destaca por sus aportaciones a la historiografía local don Patricio Pérez Estupiñán, quien se esmeró en dejar constancia de cuantos actos públicos se celebraban, ya fueran religiosos, políticos o militares. Sus descendientes conservan, aún hoy, un número sin determinar de placas de cristal y fotografías en cartón y papel de diferentes gruesos.

En pleno siglo XX, y concretamente en los años sesenta el aruquense Pedro Claver González Rodríguez, durante sus años teldenses, se entregó a la fotografía como hobby, ganando cierta popularidad por sus retratos artísticos de niños, además de sus fotografías paisajísticas. Dedicó tiempo también a la llamada fotografía publicitaria, utilizando como modelo a uno de sus hijos, confeccionó la propaganda de las Galletas Bandama. Gran parte de su obra se encuentra en manos privadas y concretamente entre la familia González Calderín.

Volviendo al siglo XIX y principios del XX, el Circo Alemán y otros similares trajeron consigo fotógrafos ambulantes que hacían las delicias de las clases sociales más pudientes. Éstas veían en el arte de retratar una solución económica y rápida para dejar constancia de su paso por este mundo. En estos años las bodas, los grupos tertulianos, primeras comuniones o clanes familiares eran el motivo principal de las instantáneas, aunque, muy pronto, el interés por lo social se fue imponiendo de tal manera que las procesiones, los entierros, las manifestaciones políticas, etc., fueron ocupando el tiempo de los profesionales de la fotografía.

También en los primeros años del siglo XX, se establece en Los Llanos de Telde el industrial don Francisco Izquierdo Pozuelo, nacido en la Puebla de Don Rodrigo en 1886, hijo de don Tomás Izquierdo Ortiz, conocido por el “Médico Brujo”. A él se le debe la instalación de la primera imprenta-librería de la comarca y el primer estudio fotográfico permanente. Unos treinta y cinco años duró la actividad de los Izquierdos (don Francisco tuvo trabajando, entre otros a sus hijos: Francisco, Sedulio y Tomás) en esta localidad y a ellos se deben instantáneas de aires renovadores y progresistas, que captaron para la historia los inicios de la aviación en Gando, los bañistas de los frívolos años veinte en las playas de nuestro litoral y no pocos grupos familiares que conforman un preciadísimo archivo visual.

Un poco antes de la partida definitiva de los Izquierdos hacia su nuevo local de la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria, dos jóvenes teldenses aprendieron el arte de la fotografía a través de las enseñanzas de don Francisco, nos referimos a don Juan y don Miguel Suárez Robaina, conocidos fotógrafos teldenses, oriundos del Valle de Los Nueve. La camaradería de estos dos hermanos se puso de manifiesto a lo largo de sus vidas y trabajo en común. Al poseer fisonomías tan parecidas, muchos paisanos jamás llegaron a diferenciar quien era Miguel, aunque, el carácter introvertido de uno y extrovertido del otro podía individualizar lo que la naturaleza había unificado.

Debemos reseñar el alto valor histórico de la obra fotográfica de estos hermanos y profesionales teldenses, no sólo por su dilatada experiencia, sino por asistir como fotógrafos al Cronista Oficial de la Ciudad D. Pedro Hernández Benítez, quien se sirvió de sus buenos oficios para retratar sus excursiones y trabajos arqueológicos, así como sus investigaciones en cuanto al patrimonio mueble e inmueble de la Parroquia de San Juan Bautista y otras. Gracias al trabajo de los Suárez Robaina hoy podemos realizar, con cierta facilidad, un seguimiento diacrónico al estado del patrimonio cultural teldense.

Los Suárez Robaina mantuvieron, en un principio, un estudio en la cercana localidad del Carrizal de El Ingenio, que algo más tarde regentará otro hermano. Aunque fue en de la calle Ruiz de Los Llanos, donde encontraron, a partir del año cuarenta, el lugar de trabajo que les permitió hacerse con la mayor clientela que jamás haya tenido en esta ciudad fotógrafo alguno. Como consecuencia lógica de este continuo laborar, fueron confeccionando el más interesante archivo fotográfico de todo el este de Gran Canaria. Decir Suárez Robaina es sinónimo de profesionalidad, máxima ésta que aún sigue presente en el trabajo del heredero comercial don Miguel Ángel Suárez.

Por los años cincuenta trabajó, de forma esporádica en Telde, el dueño de la reconocida firma Hernández Gil, don Fernando Hernández, que poseía estudio de fotografía en la calle León y Castillo de Las Palmas de Gran Canaria. Este profesional cubrió con éxito la corresponsalía fotográfica del rotativo La Provincia y también la del Diario de Las Palmas, y, a él se le debe, entre otras, las célebres instantáneas del Cigarrón Berberisco, de 1954, cuyos originales guardamos celosamente en nuestro archivo de Cronista Oficial.

Premios insulares, regionales y nacionales fueron obtenidos por don Manuel Gómez Díaz de Obregón, natural de Madrid, pero de ascendencia cantabra del Valle del Paz. Sus fotografías realizadas a paisajes urbanos, rurales y del litoral teldense y grancanario adornaron muchos hogares particulares, despachos y consultas médicas. A este fotógrafo se le debe una de las más afamadas imágenes del Santo Cristo del altar mayor, actualmente en el convento del Espíritu Santo y San José, que poseen las Carmelitas Descalzas en las Medianías de Telde.

Procedentes de Las Palmas de Gran Canaria llegaron hasta esta ciudad, los hermanos Pedro y Juan Rodríguez Valido, el primero de ellos montó estudios a finales de los años cincuenta en la calle León y Castillo, en un lugar conocido por Las Cuatro Esquinas, su marca comercial fue Perova. Durante un breve periodo de cinco años aproximadamente, le arrendó el negocio don Pedro Viera Déniz. Don Juan Rodríguez siguió ejerciendo como fotógrafo ambulante a lo largo y ancho del municipio teldense por espacio de varios lustros.

Entre los años 1965-67 se instala en el barrio de El Caracol don José Hernández Torres, quién poseía, un servicio a domicilio de esmerada calidad. Este profesional ha sido hacedor de unas notas sobre la historia de la fotografía en Telde que nos ha servido de base para nosotros redactar estas líneas. Importantísima fue la labor profesional de don Amado Álvarez Castro en su estudio Fotos Canaima, de la actual Avenida de la Constitución.

A principios de los años setenta, en el por entonces parque León y Joven, hoy de Franchy Roca abrió negocio fotográfico don Rafael González del Rosario, Fotos Rafa y no muy lejos de allí, en la calle Juan Diego de la Fuente, existía otro estudio bajo el epígrafe de Fotos Torres.

Otros nombres forman la nómina de fotógrafos teldenses, aunque algunos de ellos no lo fueran de nacimiento, nos referimos a don Manuel Aparicio de las Eras (Foto Estudio -I-), don Antonio López Carrillo (Fotos Paris), don Juan Rodríguez Valido (Reportajes Valido), don Eugenio Artíles Moreno (Corte Gráfico), don Manuel Montero Fraga (Estudio Montero), don Elías González García (Flasicolor), don Leonardo Soriano Molina y ya en los últimos años, Fotos Sergio, don Evaristo Rodríguez Pérez, doña Encarna Ramos García, don Francisco Sánchez Cruz y don Orlando Pérez López.

La relación de fotógrafos profesionales y amateur de esta ciudad y su municipio se sigue aumentando día a día. El vídeo y otras tecnologías encaminadas a conservar y proyectar la imagen se van imponiendo en ese amplio panorama artístico, que, por otra parte, mueve una suma muy notable de euros.
La socialización progresiva de esta manifestación artística, ha hecho posible completar los archivos documentales de manera que el investigador no sólo posee el documento escrito y el sonoro, sino que puede completar su juicio viendo instantáneas que adquieren valor de acta notarial. Es manifiesto el interés de las nuevas generaciones por la imagen, así, rotativos de toda clase y condición han coincidido a la hora de fomentar su adquisición y posible lectura ofreciendo como gancho publicitario coleccionables de fotografías de épocas pretéritas, más o menos distantes en el tiempo.

La fotografía también es recurso para decoradores y realizadores escénicos, abaratando los costosos decorados de trazas y facturas tradicionales. La propia ley de Patrimonio Histórico, tanto a nivel del estado como de la comunidad autónoma, dedican algunos párrafos a la protección de las colecciones y archivos fotográficos, pues se está convencido del alto valor testimonial de dichos documentos visuales. En el futurible y siempre anhelado Museo de Historia de la ciudad de Telde, debe estar presente la fotografía para así refrescar la memoria de forma continuada; mientras tanto, conformémonos visitando el didáctico Museo de Historia de la Villa y Señorío de Agüimes, en donde ya se exponen de manera permanente varias instantáneas de origen teldense.

José Luís Pérez González, director y editor de la Guía Histórico Cultural de Telde, posee una magnífica colección de fotografías históricas, que son la base para las ilustraciones de dicha revista.

El teldense de adopción Jesús Ruíz Mesa, después unos años de ausencia en Madrid y el Mundo, ha retomado su vieja afición a la fotografía y en estos últimos tiempos se ha convertido en el verdadero cronista fotográfico de la sociedad teldense, contándose por miles las fotografías que ha realizado con maestría y exquisito sentido artístico. Gran parte de esa producción es custodiada por la Casa-Museo León y Castillo, institución privilegiada por su altruista labor.

Es obvio que la institución que mayor número de fotografías debe tener es el propio Ayuntamiento de la ciudad, pero no es menos cierto que dichas colecciones se encuentran dispersas por los muchos despachos de dicha institución. Desde aquí reclamamos su guardia y custodia en el único lugar autorizado para ello, que no es otro que el Archivo Histórico Municipal, sito en la Calle Licenciado Calderín, junto a la Biblioteca Pública Municipal de la Casa Quintana-Zumbado. Allí esos fondos podrían ser motivo de estudio, custodia, y en el mejor de los casos puestos en valor, tanto de forma papel como digital, y también colgados en alguna página web creada para la ocasión.

Colecciones como la de los hermanos Suárez Robaina e Izquierdo Pozuelo, entre otras, son dignas de estudio, catalogación y exposición permanente, aunque, en el mejor de los casos, debieran ser adquiridas por entidades públicas o fundaciones que las preserven de futuros peligros. En la ya hora cercana de apertura del nuevo Museo de la Ciudad, llamado a convertirse en el gran centro de Estudio e Interpretación de la Historia General de la Isla, se podría disponer del espacio adecuado para mostrar tan importante legado de la imagen.

* Las primeras notas sobre la Historia de la Fotografía en Telde, fueron publicadas por la Casa-Museo León y Castillo en 1995 y 1997 con motivo de sendas exposiciones fotográficas. En 1999 en el programa de fiestas de San Gregorio Taumaturgo de Telde, en sus páginas 29-34, volvieron a ver la luz. Las presentes notas, que son el desarrollo de aquellas, han servido como ponencia leída el pasado 30 de octubre, en el transcurso del I Curso de Fotografía Histórica de Canarias, organizado por la FEDAC en la Casa de Colón.

Antonio María González Padrón es académico correspondiente de la Real de la Historia, cronista oficial de la ciudad de Telde, director-conservador de la Casa Museo León y Castillo y miembro de la Junta de Gobierno de ICOM–España.

Leer mas....


miércoles, 23 de julio de 2008

Juan Villoro relata el hallazgo en siete entregas: 'La maleta perdida (2)'

JUAN Villoro
El escritor mexicano Juan Villoro relata en una serie de artículos el largo periplo de las fotografías de la guerra civil española de Robert Capa, Gerda Taro y David Seynour, desde que se extraviaron en la Francia ocupada de 1940 hasta su reaparición décadas después en México. En el primer capítulo explicó que habían llegado a las manos del documentalista Benjamin Tarver. Finalmente,Trisha Ziff y él conocen a este personaje.

A mediados del 2007, Richard Whelan, biógrafo de Capa, y directivos del ICP (Centro Internacional de Fotografía) de Nueva York informaron a Trisha Ziff que los negativos de Gerda Taro, Robert Capa y David Seymour estaban en México. Ziff era la persona idónea para entender los motivos del ICP y los de Benjamin Tarver, quien custodiaba el material desde 1992. Su trabajo en el campo de la fotografía está acreditado por numerosas exposiciones, años como editora gráfica en el Independent de Londres y la película Chevolution, sobre la foto más reproducida de la historia (el Che retratado por Korda). Además, Trisha vive en México y conoce nuestra barroca cortesía, donde la palabra representa un compromiso provisional que debe ser ratificado por los dioses.
Tarver recibió los negativos como regalo de Graciela Aguilar, amiga de su madre. Durante tres años los guardó en un armario. En 1995 tomó un rollo y vio el rostro de Gerda Taro. ¿Quién era la hermosa mujer que interrogaba el tiempo con sus ojos? Esa imagen y la exposición de fotografías de la guerra civil que se presentó en México poco después lo convencieron de que las cajas contenían algo más valioso de lo que había supuesto.
Cuando Trisha entró en escena, habían pasado 12 años desde que Tarver mandó su primera carta a Estados Unidos para averiguar algo sobre las fotos. Durante ese tiempo, su relación con el ICP se había erosionado, y mientras más sabía al respecto, más difícil le resultaba actuar.

EL PESO DEL EXILIO
El ICP pidió a Trisha que intercediera. Quien conozca a esta promotora de cabello pelirrojo, amiga de Gerry Adams y entusiasta del arte que aún puede transgredir, sabe que vive para justificar la palabra determinación. Trisha pertenece al género de los exploradores que zarpan con una botella de champaña, seguros no solo de sobrevivir sino de llegar a la meta con ánimo celebratorio.
Este carácter depende de firmes convicciones. Una de ellas es la importancia del exilio. Desde que entró en contacto con el tema, Trisha vio los negativos como exiliados, el testimonio vivo de tres fotógrafos judíos muertos en acción. Taro cayó en España en 1939, Capa en Vietnam en 1954 y Seymour en Egipto en 1956. Para los tres, el fotoperiodismo fue una manera de documentar horrores que no debían repetirse, y la guerra civil significó para ellos una toma de partido. La fotografía comprometida a la que tantas veces aludirían sus seguidores, se forjó en ese tiempo. Taro llegó a la contienda con 26 años y Capa con 22. Al entrar en la casa de Trisha un cuadro llama la atención: un hombre corre, cargando una maleta. La emigración, los objetos que se empacan con urgencia, lo que se salva del naufragio, son temas decisivos para ella.
El ICP había encontrado a su enviada especial. Trisha me llamó a mediados del 2007 para hablar del tema. No sabía cómo localizar a Tarver, quien no aparecía en Google, ni en la guía telefónica. ¿Sería posible ubicarlo en una ciudad de 18 millones de habitantes y ganar su confianza?
Con la participación de Trisha, Whelan volvió a interesarse en los negativos faltantes. En el 2001 había publicado Capa: The Definitive Collection. ¿La obra estaría en verdad completa? Sus llamadas se volvieron más y más frecuentes, y de pronto ignoraron los horarios. A las cinco de la mañana, Trisha respondía que aún no tenía los negativos.

SIN INTERESES ECONÓMICOS
Desde un principio, ella evitó todo asunto monetario. No cobraría por la tarea ni le ofrecería dinero a Tarver. Su idea fija era recuperar los negativos y nada más. Cuando finalmente localizó al custodio del material, encontró a un hombre culto, que se había graduado en Historia en Estados Unidos y se dedicaba al cine. Tarver era alguien preocupado por el sentido moral de sus acciones (no quería beneficiarse con los negativos pero tampoco cometer un error con algo que consideraba patrimonio de la humanidad). Su interés en el tema se define en una frase: "No me interesa la propiedad de los negativos, me interesa su historia". Esto permitió llegar a una negociación: Tarver tendría los derechos para rodar un documental sobre los negativos y el ICP los integraría al acervo de Capa.
En diciembre del 2007 recibí un mail escueto: "Sherlock, tengo las cajas". Trisha actuaba como un detective que tenía la modestia de atribuir sus deducciones a un cómplice.
Vi el material en diciembre, antes de que Trisha lo llevara a Nueva York. La caja verde contenía fotos de Chim, entre ellas una larga secuencia de Federico García Lorca. En las otras cajas había imágenes del presidente Companys, la Pasionaria, el frente de Aragón. El resultado era mucho más significativo de lo que habíamos previsto.

SOLICITUD DE DISCRECIÓN
Trisha llevó el material a Nueva York y el 23 de enero nos reunimos con Tarver. "No quiero que mi nombre se asocie con esto", dijo con voz suave: "Lo importante son las fotos".
Un gato saltó a su regazo.
Había demasiadas preguntas que hacerle pero él insistía en quedar fuera de la foto.
El gato ronroneaba en manos de Tarver. Recordé unos versos de José Emilio Pacheco: "Ven, gato, acércate / eres mi oportunidad de acariciar al tigre".
¿Podría acercarme a Benjamin Tarver?

Fuente: El Periodico

Leer mas....


martes, 22 de julio de 2008

Un general mexicano de pasado oscuro guardó las fotos de Capa

OTRA FOTO INÉDITA. Imagen de los Jardinets de Gràcia de Barcelona, en enero de 1939. Foto: ROBERT CAPA / CORTESÍA ICP

Juan Villoro relata desde hoy para EL PERIÓDICO cómo se descubrieron los negativos perdidos
  1. La serie investiga el itinerario de las imágenes de la guerra civil española desde Vichy hasta México

ERNEST ALÓS

El pasado mes de enero, EL PERIÓDICO informó del descubrimiento de 3.500 fotografías, muchas de ellas inéditas, realizadas por Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour durante la guerra civil española. Tan apasionante como su contenido es la historia de cómo las perdió el legendario reportero gráfico, su tortuoso itinerario hasta acabar almacenadas durante décadas en México y las gestiones para que volviesen a salir a la luz.

Un general mexicano de pasado discutido, 12 años de negociaciones sobre una maleta mexicana de cuya existencia solo sabían unos pocos, un viaje en avión a Nueva York con tres cajas de cartón de valor incalculable en el regazo... El pasado 27 de enero, el escritor mexicano Juan Villoro desveló en EL PERIÓDICO el hallazgo de un tesoro de la historia de la fotografía: los negativos de las fotografías de la guerra civil española del mítico corresponsal de guerra y fundador de la agencia Magnum Robert Capa (junto con los de sus compañera Gerda Taro y su colega David Seymour), de los que se había perdido el rastro en el caos de la ocupación de Francia en 1940. Medio año después, en una serie de siete artículos cuya publicación empieza hoy, relata por primera vez el papel protagonista en esta historia del general Francisco J. Aguilar.
El militar, veterano del Ejército de Pancho Villa fue para unos un amigo de la república español. Para otros, un contrabandista con negocios con el Eje. El escritor mexicano detallará también cómo acabaron las imágenes, tras 12 años de gestiones ante los herederos del militar y diplomático mexicano y una mediación exitosa el año pasado, en el centro que custodia el legado de Robert Capa en Nueva York, tras un novelesco itinerario de 68 años.

LAS FOTOGRAFÍAS
El descubrimiento de la maleta mexicana hizo correr ríos de tinta. Justificadamente, según Brian Wallis, director del Centro Internacional de Fotografía (ICP) de Nueva York que calificó la maleta perdida como "el Santo Grial" del fotoperiodismo. Hasta su descubrimiento, las fotografías de la guerra civil atribuidas a Robert Capa eran unas 500. Tras el hallazgo de los 3.500 negativos este número se multiplicó, aunque hasta que no acabe el trabajo de recuperación de las imágenes no se sabrá cuántas de ellas corresponden al fotógrafo fallecido en Vietnam en 1954.
Algunas de estas imágenes serán estrictamente novedosas: fotografías descartadas que, independientemente de la baja calidad de algunas, servirán para documentar cómo trabajaba el fotoperiodista y que en muchos casos han adquirido con los años un valor de testimonio histórico. Otras permitirán reproducir por primera vez con calidad imágenes de las que solo existían copias borrosas, extraídas de las publicaciones donde se publicaron o de cuadernos de copias por contacto. Otras muchas podrán ser atribuidas por primera vez a su compañera sentimental y profesional, Gerda Taro, reivindicada cada vez más como pionera del fotoperiodismo.

LOS NIÑOS DEL 39
La noticia de que los negativos del trabajo de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour durante la guerra civil habían sobrevivido al tiempo, y el goteo de las primeras imágenes inéditas extraídas de los resecos negativos no solo fue importante para los interesados en la historia de la fotografía. En pleno proceso de recuperación de la memoria histórica de los vencidos en la guerra civil, fueron un recordatorio de que los últimos testimonios de la tragedia aún están entre nosotros, y de que tras décadas de silencio aún hay tiempo de recuperar su recuerdo.
La publicación en EL PERIÓDICO de una serie de imágenes inéditas de Robert Capa, en que varios niños se encaramaban a los restos de un bombardero alemán He-111 en los Jardinets de Gràcia, entre el 11 y el 14 de enero de 1939, deparó una sorpresa. Varios de esos niños --Xavier Camps, hoy con 84 años, y Manel Jordà, a sus 79 años-- se reconocieron en las imágenes. Otros quizá puedan hacerlo en otra imagen de la misma serie acabada de extraer de los negativos conservador en México, que aparece hoy en la portada de EL PERIÓDICO: si es así, pueden ponerse en contacto con la redacción del diario telefónicamente (93.265.53.53) o por correo electrónico (online@elperiodico.com).

LA MUERTE DE CORNELL CAPA
Pero la historia también tuvo un final agridulce. Cornell Capa, el hermano de Robert Capa que siguió su ejemplo profesional, fundó en 1974 el Centro Internacional de Fotografía (ICP) de Nueva York para difundir y reagrupar el patrimonio del fundador de Magnum. Después de años de rastrear por todo el mundo y de esperar el "milagro" de que reaparecieran los negativos perdidos, pudo finalmente tenerlos en sus manos a finales de enero del 2008. Llegaron justo a tiempo: el último de los Capa falleció cuatro meses después.

Fuente: El Periodico

Leer mas....


sábado, 12 de julio de 2008

Sombras, y algo mas

Por Moira Soto

Argentina.- Si pudiera decirlo con palabras, no necesitaría cargar con una cámara” (Lewis Hine), “Acababa de descubrir la Leica, que se transformó en la extensión de mis ojos (...); ante todo, ansiaba apresar en los confines de una sola fotografía toda la esencia de alguna situación que estuviera presenciando” (Henri Cartier-Bresson), “Fotografío lo que no deseo pintar, pinto lo que no puedo fotografiar” (Man Ray), “La cámara es un medio fluido de encontrar esa otra realidad” (Jerry N. Velsmann), “La cámara es una especie de licencia para ir adonde se me antoja y hacer lo que se me antoja” (Diane Arbus). Estos dichos que Susan Sontag eligió para la Breve antología de citas, que figura al cierre de la edición de cinco ensayos agrupados bajo el título Sobre la fotografía (1977), bien podrían figurar en la excelente serie documental Historia de la fotografía, recientemente estrenada por la señal de cable Film&Arts: a través de cinco capítulos, entre otros muchos, rescata a los artistas arriba aludidos.

Se trata de una producción de la BBC, anunciada como la primera historia integral realizada para la televisión de un arte de nuestro tiempo, que explora las relaciones de la fotografía con las artes visuales, con sucesos históricos, las costumbres, las clases sociales, la vida pública y la privada, la normalidad y la rareza, el reflejo de la realidad y de los sueños, la riqueza y la pobreza, el movimiento y la inmovilidad... Desde su invención a mediados del XIX hasta nuestros días, esta serie revela los logros de los pioneros, cuando todo estaba por descubrir y tomar fotos requería de costosos y complicados aparatejos y no se sabía el destino de este nuevo recurso expresivo, aunque prontamente surgieron artistas visionarios que supieron poner su mirada en el objetivo, experimentar, registrar creativamente rostros, paisajes naturales y urbanos, objetos.

El primer capítulo, Arreglando las sombras, trata de las aventuras de los pioneros, la incorporación de la fotografía al mundo moderno, a la moda. Y señala esa fecha que representó un antes y un después: la presentación en sociedad, en 1914, de la primera cámara de formato pequeño, la Leica. Pero unos años antes, los franceses Charles Reutlinger, con sus retratos de burguesas rollizas y sus búsquedas cercanas a Eadweard Muybridge –es decir, al cine–, y Jacques Henri Lartigue, con su manera tan reconocible de recortar siluetas contra el paisaje, ya habían hecho aportes significativos.

En el capítulo visto el miércoles pasado, Documentos para artistas, descuella la obra de Dorotea Lage (cuya Madre inmigrante, de 1936, se convirtió en icono de una generación), Walker Evans, August Sander, Alexander Rodchenko, Man Ray, Dora Maar. Además de los comentarios de críticos de arte del nivel de Arthur C. Danto, de curadores/as, de artistas contemporáneos/as –como Susan Meiselas– se cita la conocida frase del fotógrafo Lazlo Moholy-Naguy: “Quien falle en entender la fotografía, será uno de los analfabetos del futuro”.

La semana próxima se podrá ver la entrega tercera, ¿Lugar correcto, tiempo adecuado?, que remite a lo que Cartier-Bresson llamó “el momento decisivo”. Este impactante capítulo evoca con análisis, entre otros, de Tony Vaccaro, de qué manera distintos/as fotógrafos/as registraron acontecimientos tan tremendos como la Guerra Civil Española, el Día D, el Holocausto, Hiroshima... Imágenes estremecedoras del frente de batalla, el célebre miliciano de Robert Cappa, cadáveres apiñados en las barracas y en los campos de concentración. Y también crudísimos registros policiales de escenas del crimen, todo un lenguaje paralelo. El testimonio de la sobreviviente Helen Aronson, rodeada de algunas antiguas fotos de familia anteriores a la aniquilación, cuando todavía celebraban la vida en una reunión, en la playa.

En los capítulos restantes, Películas de papel, pone el acento sobre los ’50, los ’60, los ’70, la edad de oro de los viajes fotográficos, en especial, la odisea de Robert Frank a través de los Estados Unidos, también las instantáneas de William Klein registrando un inesperado asalto en las veredas de Nueva York. En el último, Somos familia, se ofrece una síntesis del recorrido por carreteras y calles, exteriores e interiores, retratos y autorretratos. La marca personalísima de artistas como Diane Arbus (sus Gemelas en la foto que ilustra esta nota) y sus freaks, de Nan Goldin y su idea de que “fotografiar la vida es como excavar en el peligro”, autora de extraordinarias series como La balada de la dependencia sexual, la consagrada al sida con la presencia palpable de la muerte.

Esta serie también narra, entonces, la historia de parte del siglo XIX, del XX, a través de imágenes de gran diversidad temática y estilística. Imágenes que, como diría Sontag, “suministran evidencia” sobre épocas y costumbres, acontecimientos y transformaciones. Fotografías convertidas en cine al ser filmadas por una cámara sensible que las relata, descubre sus secretos técnicos, los viejos procesos artesanales, el lenguaje de la luz y la sombra que reinventa geometrías arquitectónicas, descubre gestos mínimos, atrapa miradas íntimas. Como dice Arthur C. Danto, alguien que no cree ni en el buen gusto ni en el mal gusto, “la belleza no es tan importante para el arte, lo relevante es el significado de la obra”.

Fuente: Pagina/ 12

Leer mas....


martes, 8 de julio de 2008

Tina Fernández Prendes y Mina, pioneras de la fotografía en Avilés

Obdulia García, fotografiada por Tina Fernández Prendes.

Estado Español.- Existe una fotografía en la que aparece la pintora Obdulia García trabajando en un taller al lado de una escultura. Dicha fotografía fue realizada por Tina Fernández Prendes y aparece recogida en la magnífica biografía de la pintora que publicó en el año 2000 Ramón Rodríguez, dentro de la colección Arcos, «posando en el aula de modelado en actitud de tal para la fotógrafa Tina Fernández, una de las más consideradas en aquellos momentos en la villa y participante habitual en las muestras de arte avilesino».

Esta fotógrafa comienza a participar en las exposiciones de arte de Avilés en 1926, como única mujer con obra fotográfica expuesta. En 1928 vuelve a participar en otra exposición al lado del fotógrafo avilesino José Espolita. Además de participar en las citadas exposiciones, Tina Fernández Prendes colabora también en los años veinte en la revista local «El Bollo», que se editaba anualmente con motivo de las fiestas. Aparecen fotografías de la artista en los números correspondientes a los años 1925, 1926, 1927, 1928, 1929 y 1930. Se trata de fotografías de una gran creatividad: en ellas aparecen paisajes urbanos de Avilés, vistos desde una perspectiva muy moderna. El especial tratamiento de la luz es un elemento fundamental en sus obras. Tina Fernández Prendes tenía además un estudio fotográfico en Avilés, en el que trabajaba. Es común encontrar en el reverso de las antiguas fotografías familiares de la época el sello del estudio «Tina».

Otra fotógrafa avilesina que vivió su juventud en esta época es Carmina García Varela, más conocida como «Mina, la fotógrafa». Provenía de una familia económicamente acomodada; este dato es relevante, ya que acceder al mundo de la fotografía no estaba al alcance de cualquiera en esta época, debido al elevado coste de los materiales. Comenzó muy joven a ejercer de fotógrafa y desde entonces esa habría de ser para siempre su profesión y su pasión. En aquel momento no eran muchas las mujeres asturianas que elegían esta disciplina como profesión; sin embargo, quienes la elegían hacían de ella una forma de expresar su visión del mundo.

Las fotógrafas que, como Mina, fueron testigos de momentos tan duros como la guerra civil española no pudieron dejar pasar la oportunidad de ofrecernos a través de sus fotografías la impronta de sus miradas, miradas femeninas que suelen atender de manera prioritaria a los sucesos de la vida cotidiana, a aquello que para otros fotógrafos ocupa un segundo plano, miradas femeninas que prefieren a las personas antes que a los grandes personajes. Mientras en Madrid la fotógrafa húngara Kati Horna retrataba a los niños de la guerra para que el mundo no mirara hacia otro lado, en Avilés Mina describía los horrores de la violencia en su lado más cruel. Su trabajo era aprovechado por los medios de prensa locales para dejar constancia de lo que estaba sucediendo. Así lo recuerda ella misma en una entrevista que le fue realizada pocos años antes de morir y que Fernando Allende recoge en la revista «El Bollo» del año 1998:

«Recuerdo que una vez hice una fotografía en la calle de La Cámara con nueve cadáveres que habían quedado tendidos en el suelo después de la explosión de una bomba. Luego el director de "La Voz de Avilés" me pidió el negativo y la sacaron en primera página. Por aquella época yo tenía una cámara mexicana que llevaba incorporado un telémetro y los fotógrafos de Avilés no sabíamos para qué servía aquello».

Durante la contienda fueron numerosos los bombardeos del bando franquista sobre la ciudad y los destrozos alcanzaron edificios tan representativos como el propio Ayuntamiento. Estos días convulsos quedaron grabados de forma indeleble en el recuerdo de la fotógrafa. En esta entrevista recuerda otro duro momento presenciado por ella en los meses que Avilés vivió la guerra civil:

«Recuerdo, cuando tenía veinte años, un domingo que caminaba por el parque del Muelle. Hacía sol. Por aquella época estaba en San Juan un bombardero llamado "El Cervera". Eran aproximadamente las doce; se vio una perdigonada lanzada desde el buque de guerra y una pareja de novios que cayó al suelo. El obús tropezó con una piedra y voló en pedazos matando a los dos jóvenes».

En esa ocasión la fotógrafa no pudo dejar testimonio gráfico de este doloroso hecho; no obstante, su buena memoria le permitió relatar este suceso, que ella misma presenció. «El Cervera» era un bombardero franquista encargado de controlar la salida de embarcaciones hacia la zona republicana o hacia el exilio. Episodios como el narrado por la fotógrafa sucedían a menudo. Compaginar las tareas diarias con las tragedias cotidianas debió de ser una dura experiencia para la población avilesina que vivió la guerra civil. Al llegar el bando franquista el 21 de octubre de 1937 con el propósito de «liberar Avilés», Mina vería reforzado su papel como testigo del horror. El nuevo régimen reclama su colaboración como fotógrafa y de este modo presencia la dura represión ejercida en la ciudad a partir de la citada fecha:

«Recuerdo que pasó un batallón de los nacionales y algunos días más tarde me llamaron para que fuera a hacer unas fotos al cementerio de La Carriona. Tuve que sacar fotografías a una pila de cadáveres a las doce de la noche, utilizando el magnesio como flash. Eran rojos y estaban irreconocibles. Tenían que limpiarles las caras para que los retratara. Hay que reconocer que aquella guerra fue terrible y, a la hora de la verdad, hubo tantas barbaridades por un bando como por el otro».

La fotógrafa se atreve a relatar en esta entrevista los sucesos acaecidos durante la represión franquista en el cementerio de La Carriona, de los que ella misma fue testigo: «Hasta hace pocos años, en la parte más antigua del cementerio se encontraba un árbol rodeado con una pequeña verja circular, en cuya corteza todavía se conservaban los impactos de las balas. La gente mayor solía dejar flores entre las grietas del tronco. Cerca de este árbol se encontraba el muro donde se cree que se realizaban los fusilamientos». El testimonio de la fotógrafa es realmente valioso, pues de lo que allí sucedió sólo nos han llegado comentarios indirectos. Se dice que se fusilaba en la noche a muchas personas de Avilés que habían defendido la República pero, como es comprensible, ni víctimas ni verdugos han podido ofrecer un relato directo.

La prensa local de los años 1936 y 1937 se encuentra desaparecida, a excepción de algunos ejemplares en colecciones particulares. Por lo tanto, es difícil localizar los periódicos donde debieron aparecer las fotografías, realizadas por Mina en los últimos meses de 1937.

Sería muy importante para la historia de las mujeres de Avilés, e incluso para la historia local de manera general, poder completar la memoria gráfica de Avilés en el periodo de preguerra y en la guerra civil recuperando la aportación de fotógrafas como Tina Fernández Prendes o Mina, aunque ello implique realizar una búsqueda casi arqueológica de cada una de las fotografías.

Fuente: lne

Leer mas....


viernes, 4 de julio de 2008

Las últimas fotos del Presidente Allende con vida

En un interesante artículo publicado el año pasado en La Nación,(1) el periodista Camilo Taufic afirma haber desentrañado de modo definitivo uno de los tantos enigmas que rodean la muerte del Presidente Allende, ocurrida, como se sabe, esa trágica tarde del 11 de septiembre de 1973. Lo que Taufic ha hecho es revelar públicamente, aunque sin exhibir ninguna prueba más que su palabra, que el verdadero autor de aquellas fotos históricas de Allende en La Moneda, armado y con casco, protegido por un miembro del GAP (Luis Rodríguez) portando un fusil AK 47, que recorrieron el mundo casi desde aquel mismo día, no fue otro que el propio fotógrafo oficial de Palacio, el legendario "Chico Lagos". Según lo que nos indica Taufic, por razones de seguridad personal, y otras circunstancias un tanto oscuras, el propio Luis Orlando Lagos Vásquez se habría encargado de ocultar celosamente la paternidad de tan extraordinarias fotografías, pero al fallecer recientemente en un hogar de ancianos de Santiago, a los 94 años de edad, quienes creían conocer el secreto desde hacía mucho tiempo (2) decidieron que ya no existía ninguna razón para no revelar la verdad.

Sacar a la luz información como esta pudiera parecerle a más de alguien un asunto de escasa importancia, pero en un hecho de tanta trascendencia histórica como es la muerte de Allende, y en donde, debo decirlo, han primado la superficialidad y la falta de rigor científico, el conocimiento, incluso, de un detalle aparentemente menor, pudiera abrir nuevas e insospechadas posibilidades de investigación y descubrimiento, como esperamos ponerlo aquí de manifiesto.

En uno de los párrafos inciales de su artículo escribe Taufic lo siguiente: "El chico Lagos retrató desde dentro el drama que se desencadenaría en La Moneda, con una cámara Leica, a primeras horas del 11-S-73. Registró así para la historia el último recorrido de Salvador Allende por las dependencias de palacio, rodeado de Gaps y carabineros hasta ese momento leales, cuando ya los aviones golpistas sobrevolaban el centro de Santiago, eligiendo el trayecto posterior de sus bombas contra la sede del Gobierno."(3)

Como hombre profundamente interesado en el tema, me llamó poderosamente la atención el pasaje citado, pues plantea al investigador un cierto número de interesantes problemas interpretativos. Primero ¿cómo supo Taufic que la foto en cuestión fue tomada "a primeras horas" del 11 de septiembre"? La respuesta es sencilla: porque los carabineros no abandonaron la defensa de La Moneda, y del Presidente Allende, antes de las 10 de la mañana. Segundo ¿cómo supo Taufic que aquella foto correspondió "al último recorrido de Salvador Allende por las dependencias de palacio". Mi opinión es que él no lo sabe, ni tiene modo de saberlo, por lo menos a partir de lo que hasta hoy se conoce acerca de estos últimos instantes. Tercero y último ¿cómo supo Taufic que en ese preciso momento uno o varios aviones golpistas sobrevolaban la Moneda? Creemos que por medio de una simple deducción hecha a partir de lo que muestra la fotografía, en la que se ve al Presidente y sus escoltas armados mirando atentamente hacia el cielo(4).

A partir de estas consideraciones se nos ocurrió preguntarnos si acaso sería posible establecer, con algún grado de precisión, la hora en fue tomada aquella foto. Por suerte contamos con algunos indicadores indirectos del momento en que uno, o varios, aviones Hawker Hunter sobrevolaron La Moneda aquella mañana. La primera indicación nos la da el propio Allende, cuando en su cuarta comunicación radial por las ondas de CB 114, Radio Corporación; hecha a partir de las 9:03 de la mañana, comienza diciendo: "En estos instantes pasan los aviones. Es posible que nos acribillen, pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen...etc.".

Afortunadamente existe otro testimonio, aunque mucho menos conocido, que permite confirmar la hora indicada indirectamente por Allende en aquella comunicación radial. Es el que entrega el propio aviador golpista que comandó al ataque aéreo a La Moneda, el general (R) Mario López Tobar, en su libro titulado: El 11 en la mira de un Hawker Hunter. Las operaciones y blancos aéreos de septiembre de 1973 (Santiago, Editorial Sudamericana, 1999). En las páginas finales de este libro justificatorio del Golpe y de los ataques aéreo y terrestre al palacio presidencial, el piloto de la FACH relata con lujo de detalles técnicos, y con manifiesto orgullo y satisfaccion, cómo destruyó las antenas de las radios Corporación y Luis Emilio Recabarren, mediante el disparo de cohetes, los que más tarde serían lanzados contra los techos y paredes del antiguo edificio de La Moneda. López Tobar nos cuenta, a continuación, que una vez destruidos aquellos blancos, recibe ordenes radiales de subir con su avión a una altura superior a los 20 mil pies:

"...para permanecer media hora sobre la capital y luego si no hay nuevos objetivos por batir, ...aterrizar en Los Cerrillos"... Nuevamente se me informa que no hay novedades con lo que pasa en La Moneda, pero que en general, la situación está tranquila. En la casa presidencial de la calle Tomás Moro hay gente, probablemente del Gap o miembros de la guerrilla(?) que está parapetada, resistiendo. Me dedico a observar las poblaciones donde vive mi personal y mi familia, y puedo constatar que no se ve gente por los alrededores. Sólo en el sector del centro de Santiago, en especial en las cercanías del Palacio de Gobierno, se detectan soldados casi como puntos vistos desde aquí arriba, los que se mueven en las plazas y avenidas. También puedo observar con toda claridad a los vehículos del Ejército, tanques, transportes blindados de tropa, camiones y jeeps, como igualmente algunos cañones, probablemente de esos sin retroceso y otros menores. Hay humo en la zona producto de los disparos. Son casi las nueve de la mañana, y me parece que llevo horas desde que despegamos desde Concepción."(5)

Pareciera no caber duda, entonces, que la foto del Presidente y su escolta mirando al cielo debe haber sido tomada en los momentos mismos en que el Hawker Hunter piloteado por López Tobar pasaba a baja altura por sobre el Palacio de La Moneda, muy cerca de las 9 de aquella mañana.(6) Pero además, la descripción del aviador golpista resulta particularmente iluminadora, porque permite comprender que el avión que Allende debió ver y escuchar en el momento en que se le tomaba la fotografia, no se aprontaba a atacar el Palacio Presidencial, como pudiera pensarse, sino que se trataba de uno que, casi tres horas antes del bombardeo, sobrevoló el centro de Santiago con fines de reconocimiento(7) y muy probablemente de intimidación del "enemigo". El hecho de que en la foto, tomada supuestamente por Orlando Lagos, aparezcan varios carabineros detrás de Allende, sirve como una confirmación adicional de que el avión en cuestión tiene que haber volado sobre La Moneda antes de que las tanquetas de carabineros abandonaran sus posiciones de defensa de Palacio, cerca de las 10 de la mañana; y no poco antes del bombardeo aereo de la Moneda, que ocurriría casi dos horas después.

De modo que puede afirmarse, con un alto grado de certeza, que las fotos (8) del Presidente con casco y fusil al hombro junto a sus escoltas armados, deben haber sido tomadas escasos minutos antes de las 9 de la mañana del 11 de septiembre de 1973. Aquí se nos plantea una vez más la pregunta que por mucho tiempo han venido haciendose periodistas e historiadores: ¿fue esta la última fotografía de Allende con vida? Premunidos de la conclusión arriba indicada creemos que es posible dar ahora una respuesta definitiva a esta cuestión.

En un artículo escrito por afamado fotógrafo argentino Amadeo Becquer Casaballe, fechado en 1997, se nos relatan la circunstancias en que el fotógrafo transandino Horacio Villalobos, de la United Press International (quien había arribado a Santiago el día anterior con el fin de tomar algunas fotos del Presidente en una entrevista que le haría el mismo 11 de septiembre la revista norteamericana Times), abandona su hotel y decide salir a tomar fotografías en torno a La Moneda, en los momentos mismos en que el Golpe se encuentra en plena marcha. El siguiente es el relato de Becquer Casabelle de las actividades de Villalobos aquella mañana:

"En este momento las tanquetas se retiran y los carabineros dejan la Plaza [de la Constitución]. Fue [entonces] cuando por una de las ventanas del primer(sic) piso [en realidad se trata del segundo] Allende se asoma para constatar que lo estaban abandonando a su suerte. Yo tenía dos cámaras, una con un zoom y la otra con un granangular. Me pongo a correr y grito: 'Allende', 'Allende'. Al lado mío corría Arielo Netto, un camarógrafo amigo, uruguayo, que era más respetuoso y gritaba: 'Señor presidente, 'Señor presidente'. Esa cuadra de La Moneda había estado realmente desierta y entonces sucede algo mágico: justo aparecen caminado unos chicos que nos habían escuchado, Allende vuelve a abrir el balcón y hace un saludo fugaz. Yo tomo dos fotografías con el granangular, para que se vean los chicos. Uno [de ellos se dirige] a Allende y le dice: Deles duro compañero presidente.(9)

Como conocemos la hora en que las tanquetas de carabineros abandonaron los alrededores de La Moneda, esto es, poco antes de las 10 de la mañana, podemos sostener que la foto de Horacio Villalobos, tomada cerca de aquella hora al Presidente Allende saludando a varios estudiantes desde uno de los balcones del segundo piso del Palacio Presidencial es, efectivamente, su última foto en vida. Mientras que las fotografías tomadas en el interior del Palacio, con ser de mucho mayor valor expresivo y dramático, son anteriores, por lo menos en una hora.

Pero queda un importante detalle por aclarar. En el artículo de Becquer Casaballe recién citado se contiene una afirmación, sin duda basada en información equivocada, que es preciso corregir. Dice el fotógrafo que la foto que en 1973 apareció en la portada de todos los grandes periódicos del mundo, "en realidad, había sido obtenida varios meses antes, en junio de 1973, durante el fallido golpe militar conocido como el Tancazo". Esto manifestamente no es así, porque no cabe duda que aquellas fotos fueron tomadas la mañana del 11 de septiembre, lo que por lo demás sería confirmado por las recientes revelaciones de Taufic y por otros detalles de la historia interna de aquella fotografía. Pero si a alguien le quedara alguna duda al respecto bastaría con observar, con algún detenimiento, la conocida foto aquella en que aparece Allende muerto sobre una camilla militar de lona,(10) en la que a pesar de su oscuridad y baja resolución pueden distinguirse claramente la chaqueta de tweed y el sweter de figuras rombolidales, que el Presidente se puso aquella mañana temprano, luego de haberse informado de que el Golpe se había ya puesto en marcha en el puerto en el que 65 años antes desembarcara en este mundo.

Notas:

(*) Hermes H.Benítez es también el autor del libro LAS MUERTES DE SALVADOR ALLENDE (Santiago, RIL Editores, 2006), cuya segunda edición se encuentra a punto de aparecer en Chile.

1. Camilo Taufic, "La secreta historia del Chico Lagos", La Nación, Domingo 4 de febrero de 2007.

2. Al parecer Taufic no es el único que habría estado en el secreto. Por ejemplo, en su libro Allende, un mundo posible (RIL Editores, 2003, pág. 208), el periodista Tito Drago señala que la foto en cuestión habría sido tomada "por un trabajador de la OIR [Oficina de Informaciones y Radiodifusión, de la Presidencia de la República] y que, sin firma, da la vuelta al mundo." Se trataría, aparentemente, de una manera velada de referirse a Orlando Lagos.

3. Camilo Taufic, Art. Cit.

4. La foto completa, que a menudo se publica recortada, muestra a la derecha de Allende a otro miembro del Gap armado, también mirando hacia lo alto, cuyo nombre desconocemos. En todas las fotos tomadas aquella mañana en el interior de La Moneda, aparece el doctor Danilo Bartulín junto al Presidente, y detrás de él un oficial de carabineros, que algunos afirman ser el capitán José Muñóz, quien le facilitó a aquél su propio casco.

5. Mario López Tobar, Op. Cit, pp. 118-119.

6. El siempre bien informado redactor de Le Monde, Pierre Kalfon registra esto de manera admirable: "( 9 h 00: ... Des avion des chasse Hawker Hunter passent en vol rasant dans un bruit assourdissant. Una maniere à la foix d'impressionner et de prendere les repères" Allende. Chili: 1970-1973, Chronique, Biarritz, Atlantica, 1998, pág. 266. (Traducción: "Aviones de casa Hawker Hunter pasan en vuelo rasante [sobre La Moneda] haciendo un ruido ensordecedor. Una manera a la vez de impresionar y de tomar las marcas [para el ulterior bombardeo]".

7. Así lo indica el propio López Tobar en su libro.

8. Uso aquí el plural, porque las fotos conocidas de Orlando Lagos evidentemente fueron tomadas consecutivamentes y con segundos de diferencia, una de la otra, según puede apreciarse en las págs. 196 y 197 del libro Salvador Allende. Una época en blanco y negro, de la escritora Alejandra Rojas. Madrid, El País/Aguilar, 1998.

9. A. Becquer Casaballe, "La última fotografía de Salvador Allende" http://www.chilevive.cl/homenaje/allende/allende-foto.shtml.shtml

10. Esta foto fue publicada en Chile por primera vez en el número especial (de septiembre de 1983), de la revista Análisis. Ha sido reproducida por Mónica González, en su libro titulado: Chile: La conjura. Los mil y un días del golpe, Santiago, Ediciones B/Grupo Zeta, 2000, pág. 15.

Fuente: Agencia Rusa de informacion Novosti

Leer mas....


domingo, 15 de junio de 2008

La Historia en imágenes a través de ABC

MADRID. La fotografía es testigo de excepción de la Historia desde finales del siglo XIX. Decía Robert Capa que no existen fotos buenas o malas, sino fotos hechas de cerca o de lejos. Sólo la fotografía posee el poder de la melancolía de instantes no vividos, de detener el tiempo en un único instante. ABC fue concebido, desde su fundación, como diario gráfico. Aunque desde el principio publicó fotografías, su primer hito fue el 1 de abril de 1908: adopta una innovación revolucionaria en su portada, la página de anuncios que abría el ejemplar, como era costumbre en los periódicos de la época, es sustituida por una fotografía; desde entonces ha seguido prestando la misma atención preferente a la información gráfica.
ABC fue el primero que consiguió una imagen exclusiva, la del atentado contra Alfonso XIII el día de su boda. En 1906, ABC se apunta su primer gran éxito con esta fotografía del atentado cometido por el anarquista Mateo Morral contra los Reyes, en la calle Mayor de Madrid. La histórica fotografía fue tomada por el estudiante Luis Mesonero Romanos y publicada en exclusiva por ABC, constituyendo un enorme éxito informativo, del que entonces se dijo fue «el más grande que se conoce en los anales de la prensa universal». Pero hay otros muchos hitos. ABC fue también el primer diario que introdujo el color en sus páginas. El 12 de mayo de 1912, Blanco y Negro publica la primera fotografía en color en la historia de la prensa en España. «La primera lección» fue realizada por el célebre fotógrafo Fungairiño y trata, a la manera pictórica, un tema costumbrista.
En 1909, el fotógrafo Ramón Alba obtiene para ABC, desde un globo, la que se considera en el mundo la primera foto aérea. Aquel año España iniciaba una guerra contra las cabilas sublevadas en Marruecos. La intensidad del conflicto llega a su punto álgido en verano. ABC envía a un redactor gráfico, Ramón Alba, para cubrir la campaña. La histórica imagen capta el momento en el que el reportero (con salacot) comienza la ascensión en globo para reconocer el terreno. Con el desembarco de Alhucemas, en 1925, ABC ensayó con éxito modernos medios de transmisión con motivo de la campaña de Marruecos.
El Archivo de ABC conserva más de 30 millones de fotografías, que se remontan a 1891, año de la fundación de Blanco y Negro. Actualmente más de un millón y medio de fotos están ya digitalizadas y se prevé que en 2010 se llegue a los 8 millones de imágenes digitalizadas. La digitalización no sólo permitirá una mejor difusión de los fondos, sino que ayudará a una mejor conservación de este inmenso fondo documental, en gran parte inédito. Es uno de los archivos con mayor volumen fotográfico de Europa.
Las imágenes tienen un gran valor histórico: abordan desde los grandes acontecimientos históricos (Guerra de Cuba y Filipinas, Guerras Mundiales, Revolución Rusa, conflicto de las Balcanes...), a los grandes reportajes sobre la industria y el comercio de principios del XX, descubrimientos e inventos, imágenes de la vida cotidiana, y las distintas manifestaciones de la vida social, la cultura o los deportes. Durante la Guerra Civil, ABC se convirtió en el único periódico que se ha publicado a la vez en los dos bandos contendientes. Pero al valor histórico se suma el artístico de este fondo documental en sus diversas manifestaciones, tipos y soportes (albúminas, gelatinas, autocromos ...)
ABC cree que un archivo de semejante envergadura, interés y atractivo debe estar al alcance de todos. Por ello, consciente del gran valor de estos fondos, y convencido de que puede contribuir a la difusión del conocimiento, ABC abrirá de par en par su impresionante archivo fotográfico. Por una parte, el próximo otoño se lanzará el banco de imágenes ABC on line. Tanto los profesionales como el público general podrá acceder a estos fondos a través de internet, donde además del acceso a la totalidad del archivo se facilitará la consulta a efemérides, noticias temáticas con carrusel de imágenes, colecciones, etc.
Exposiciones y visitas
Por otra parte, se organizarán exposiciones con los fondos de ABC: hubo una este año durante la Feria de San Isidro en Las Ventas; actualmente hay otra, hasta el día 29, en el Retiro, y en julio se inaugurará una muestra en Zaragoza bajo el título «Zaragoza de Expo a Expo (1908-2008)». Además, a partir de octubre y durante 2009, están previstas cuatro exposiciones fotográficas itinerantes que viajarán por diferentes puntos de España. Y se organizarán pequeñas muestras temáticas.
Destacados especialistas han visitado ya al archivo fotográfico de ABC. Es el caso de Miguel González, director de la Agencia Contacto, representante en España de Magnum; Alejandro Castellote, crítico, comisario y editor de obra fotográfica; Publio López Mondéjar, historiador de Fotografía y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Clément Chéroux, conservador jefe de Fotografía del Pompidou; Jon Levy, director de foto8, EI8HT Magazine y HOST Gallery de Londres; Hripsimé Visser y Bas Vroege, conservadores de Fotografía del Stedelijk Museum de Ámsterdam, y Oliva María Rubio, directora de Proyectos de La Fábrica.

Fuente: ABC

Leer mas....


lunes, 26 de mayo de 2008

Veinte años retratados en La Opinión

Violenta carga policial durante una huelga desarrollada en Murcia en el año 1993

El Archivo General celebra el aniversario del periódico con una muestra en la que se recopilan 80 imágenes de los fotógrafos que han trabajado en el diario Con la intención de "ser, por encima de todo, vuestra propia opinión" nacía, el 25 de mayo de 1988, este periódico. "Desde hoy, LA OPINIÓN forma parte de la historia de esta tierra", señalaba el primer editorial del diario; y, veinte años después, la publicación es parte de la historia de Murcia del mismo modo que la historia de la Región ha pasado por sus páginas.
Coincidiendo con este aniversario, más de 80 fotografías ofrecen, a partir de mañana en el Archivo General de la Región, en Murcia, una completa visión de lo que ha sucedido en la Comunidad, de quienes la han visitado, de sus gentes y sus costumbres. Una radiografía de los últimos 20 años, pero sin pretensiones históricas. "Hemos querido dar una visión global, pero no de la historia de Murcia, sino del fotoperiodismo en la Región", explica el comisario de la muestra y director del Centro Histórico Fotográfico de la Región de Murcia (Cehiform), Fernando Vázquez Casillas, quien bromea destacando "el caos" que reina en los periódicos y en el trabajo de los fotógrafos: "En un mismo negativo te puedes encontrar un suceso y una comunión", añade.
Intentando poner un poco de orden en las imágenes recopiladas del archivo del diario y de las colecciones personales de los fotógrafos, el comisario explica que la muestra se ha estructurado en dos partes. En la planta baja del edificio se encuentra "la parte amable"; imágenes relacionadas con la cultura -hay fotografías de Javier Bardem, Carlos Saura, Sara Baras, Camarón, Paco Rabal...-, los toros y el deporte. También hay imágenes, muchas de ellas curiosas, de políticos como Carlos Collado, envuelto por la bandera de la Región; Federico Trillo sirviendo un plato de michirones; o Ramón Luis Valcárcel, la noche de su primera victoria electoral.
Varias fotografías retratan asimismo la sociedad murciana de un modo más amplio. Fiestas populares, bodas gitanas, el nacimiento de unos cuatrillizos en Totana o la elección de Miss Talego en la cárcel de Sangonera sorprenderán a los visitantes que se acerquen a la muestra, quienes también se encontrarán, en la primera planta del Archivo, con la realidad más dura.
Sobrecoge la imagen de un cadáver carbonizado en el interior de un coche; una fotografía que acompaña las de otros accidentes -trágicos y también curiosos-, atentados, asesinatos y asesinos -el joven de la catana o la parricida de Santomera-, manifestaciones, huelgas -con cargas policiales incluidas- e incluso una autopsia. Imágenes que, según explica el comisario, "no están escogidas al azar" y que reflejan cómo ha evolucionado el periodismo gráfico en la Región de Murcia, desde los objetivos de "los maestros que revolucionaron el fotoperiodismo como Carlos Gallego, Paco Salinas o Patxi Gomariz, hasta las nuevas generaciones que se han incorporado al diario en los último años.
Para la muestra, que se podrá ver hasta el próximo 4 de julio, se han seleccionado un total de 81 fotografías de 23 autores que han trabajado para LA OPINIÓN en estos veinte años. Además de la exposición, el Cehiform ha editado un libro -que recoge más imágenes de un mayor número de autores- dentro de la colección 'Foto-grafía: Historia de la fotografía en la Región de Murcia'. "Un auténtico manual en el que se puede conocer la biografía completa de quienes han trabajado en el diario" y que "recoge el devenir de esta disciplina creativa entre 1988 y 2008", en la Región de Murcia.
En el Archivo Regional se muestran diversas miradas que ahondan -añade Vázquez Casillas- "en la idea de que este tipo de producción fotográfica produce un importante sentido de creatividad", aunque siempre "esté sometida a la noticia y a lo efímero de ésta".

Fuente: La Opinion de Murcia

Leer mas....


miércoles, 7 de mayo de 2008

La historia de la fotografía se reescribe

Estado Español (MADRID).- La historia de la fotografía se tambalea. La imagen de una hoja que plasmó William Henry Fox Talbot podría obligar a reescribir los libros si se confirma que la panorámica de los tejados que Joseph Nicéphore Niepce tomó desde su habitación no fue la primera fotografía. Tal hazaña le correspondería a Talbot y su hoja, una resultado ocre impreso en papel.

La primera reacción ha surgido en la casa de subastas Sotheby's, que preparaba en Nueva York una puja por la fotografía, valorada entre 50.000 y 70.000 libras (hasta 90.000 euros). La noticia ha propiciado que la obra de Talbot se retire con motivo de una futura investigación, según publicó ayer el diario 'The Times'. Sotheby’s sostiene que, de confirmarse los pronósticos, "el cielo es el límite" del valor de la imagen.

La fotografía, conocida como dibujo fotogénico, fue creada al colocar una hoja de árbol sobre un papel sensible a la luz, que después se expuso a los rayos del sol. El resultado, a tamaño real, muestra una a una cada vena de la hoja elegida por el autor para este hito histórico.

La fotografía, unos 30 años más antigua que la de Niepce –que está datada en 1826–, remueve otro misterio, el de la autoría. Según un primer análisis de Larry Schaaf, una institución sobre Talbot consultada por Sotheby’s, la imagen no tiene el sello del inglés Talbot, sino una enigmática W –inapreciable a simple vista– que, en su opinión, remite a Thomas Wedgwood.

Wedgwood experimentó en Bristol con las técnicas fotográficas a finales del siglo XVIII, un trabajo sin legado histórico, ya que sus obras se perdieron durante los dos siglos posteriores. "Lo primero que diría es que no fue realizada por Talbot", aventuró Schaaf tras su análisis.

"Esta imagen de una hoja es extraordinaria. Detiene tanto nuestra atención como lo hizo hace al menos 150 años, probablemente hace más de dos siglos", subrayó Talbot acerca de su valor, aún por cifrar.

'Dibujos fotogénicos'

Sotheby’s vendió por última vez la imagen en el año 1984, cuando atribuía su paternidad a Fox Talbot, que vivió en la localidad de Whiltshare y cuenta con el mérito de ser la primera persona que creó un negativo fotográfico que podía ser reproducido.

Sus inagotables experimentos parten de su inquietud por fijar sus 'dibujos fotogénicos' sobre un papel fotosensible, de manera que la imagen no se ennegreciera tanto como para que no pudiera verse.

La agitada historia de la obra se origina en una colección privada, en la que se iniciaron los sucesivos cambios de mano. Sir Henry Bright, un reconocido mecenas y diputado británico residente en Bristol, la incluía en uno de sus álbumes personales.

Sotheby's se disponía a subastar la imagen de la hoja como parte de la colección Quillan, una recopilación que abarca desde los primeros años de la fotografía hasta nuestros días. Entre el resto de fotografías, eclipsadas por la dimensión histórica de la hoja, se encuentra, por ejemplo, un retrato de Marilyn Monroe obra de Richard Avedon que podría superar los 60.000 euros.

Si la fotografía, fruto o no del trabajo de Talbot, resulta ser la más antigua de la Historia, desencadenaría una lista de investigaciones. Otras cuatro fotografías vendidas en 1984 comparten la intrigante W que apunta a Wedgwood como artífice. Dos de ellas pertenecen a colecciones privadas; una se puede contemplar en el museo J. Paul Getty, en Los Ángeles, y otra en el Metropolitan Museum, en Nueva York. Ambos museos preparan ya los correpondientes test para determinar la antigüedad de las obras.

Fuente: El Mundo

Leer mas....


lunes, 5 de mayo de 2008

El 'Robert Capa ruso', precursor del 'Photoshop'

Una retrospectiva expone en Berlín las manipulaciones de algunas fotografías históricas que efectuó Yevgueni Chaldej


La manipulación de la célebre fotografía de un soldado soviético izando la bandera con la hoz y el martillo sobre el Reichstag berlinés, en 1945, es precursora del programa informático de retoque fotográfico Photoshop.

Una retrospectiva del prestigioso museo berlinés Martin Gropius Bau documenta el artificio que el fotógrafo Yevgueni Chaldej realizó sobre un momento histórico que, según los expertos, tal vez nunca existió como tal.

La muestra se inaugurará el próximo jueves, pero el semanario Der Spiegel avanza un par de imágenes trucadas detectadas por los expertos.

Borrar detalles "molestos"

Primero, Chaldej retocó la imagen del presunto y valeroso soldado del Ejército Rojo, ya que aparecía con dos relojes en la muñeca, lo que apuntaba al pillaje en plena caída del Tercer Reich.

El fotógrafo rascó en el negativo, explica el comisario de la exposición, Ernst Volland, autor de un libro sobra la caída de Berlín y la toma del Reichstag, el 2 de mayo de 1945.

No satisfecho con esa mejora, Chaldej se centró en otra más compleja: sustituyó, con un montaje sobre otro negativo, la bandera que aparecía mortecina por otra con la hoz y el martillo al viento.

¿Cuántas fotos manipuló Chaldej?

Chaldej, fallecido en 1997, quitó hierro a sus manipulaciones con el argumento de que, de todos modos, fue una hazaña histórica. Los historiadores discrepan sobre cuántas versiones, entre imágenes reales o trucadas, llegó a hacer el fotógrafo.

Se ha hablado de un centenar, así como que la imagen fue claramente "escenificada", que los soldados no lo eran y que ni siquiera se tomó durante la caída del Reichstag, sino algo después.

Fuente: El Pais

Leer mas....


martes, 29 de abril de 2008

Un documental investiga en Tribeca la imagen del Che

Se dice que su fotografía es la más reproducida del mundo, pero ¿quién era Ernesto "Che" Guevara y qué significa su foto, tomada en el funeral de las víctimas de una explosión en La Habana?

"¿No es ése el tipo que inventó los mojitos?", dice un estadounidense que viste una camiseta con su rostro en "Chevolution", una película sobre la fotografía del revolucionario tomada por el cubano Alberto Korda, que se estrenó el lunes en el Festival de Cine Tribeca de Nueva York.

Las reproducciones de la imagen que tomó Korda al guerrillero argentino -que ayudó a llegar al poder a Fidel Castro en la revolución cubana de 1959- con el pelo largo y una boina, le convirtieron en un símbolo internacional de rebelión.

La imagen de Guevara ha sido reproducida en todo el mundo en camisetas, tazas, gorras, botellas de vodka, cajetillas de cigarros, relojes, bikinis y otros productos de la sociedad capitalista contra la que él luchaba.

"Ernesto era algo sarcástico", dice Carlos "Calica" Ferrer, un amigo argentino de Guevara, en el documental de 90 minutos. "Estoy seguro de que se estaría riendo de ello", añadió.

La comisaria de exposiciones británica Trisha Ziff, que ha codirigido "Chevolution" junto al mexicano Luis López, indicó que la cinta nació de una exposición que ella organizó sobre representaciones de la foto de Guevara, asesinado en 1967 en Bolivia por el ejército de ese país, cuando tenía 39 años.

Ziff señaló a Reuters que estaba sorprendida por "la ignorancia de una joven audiencia estadounidense, que lo lleva en sus camisetas pero no sabe nada de la ideología y las ideas de este hombre".

"Es un regreso a las ideas y la esperanza, y nuestro deseo de tener héroes. Se ha convertido en folclore. Es de alguna manera un Robin Hood, es tan simple como eso", apuntó.

Guevara sigue siendo un héroe nacional en Cuba, recordado por promover el trabajo voluntario sin salario. Su imagen todavía circula en las monedas y adorna la Plaza de la Revolución.

El "Che" dejó Cuba en 1966 para comenzar otra revolución contra Estados Unidos en la jungla de Bolivia, esperando crear "uno, dos, tres, Vietnams" en Latinoamérica.

"Chevolution" explica la historia tras la foto de 1960, que sólo se publicó una vez en un diario cubano, al año siguiente de tomarse, antes de reaparecer en Europa siete años después como un símbolo de protesta y disidencia.

Su popularidad creció después de que el artista irlandés Jim Fitzpatrick realizara un retrato del "Che" con la conocida imagen en 1968.

/Por Michelle Nichols/.*.

Fuente: Yahoo noticias

Leer mas....


lunes, 7 de abril de 2008

La fotografía en color más antigua conocida: 1872

Antes de que se perfeccionara el proceso Autocromo en Francia, se tomó esta fotografía de un paisaje en el sur de Francia. No, no está tintada a mano. Es una fotografía en color.

(Nota: Se publicó en un libro de Time/Life llamado "Color" en 1972, "cortesía de George Eastman House, Paulus Lesser.") Estás viendo el nacimiento de la fotografía en color siete años después de la Guerra Civil Americana. Hace 136 años esta vista de Angulema, Francia, fue creada usando un método "sustractivo". Es la base de toda la fotografía en color, incluso hoy. Fue realizada por Louis Ducos du Hauron que propuso el método en 1869. No fue hasta la década que empezó en 1930 cuando se perfeccionó este método para su uso comercial.

Fotografías en color del Imperio Ruso

a52_monastery.jpg
Monasterio desde el Solarium

La película en color no existía en el año 1909 en Rusia, y aún así, en ese año, un fotógrafo llamado Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii se embarcó en un viaje fotográfico de su patria y realizó cientos de fotografías en colores vivos y completos. Sus placas fotográficas eran en blanco y negro, pero había desarrollado una ingeniosa técnica fotográfica que le permitía usarlas para producir imágenes en color ajustadas a la realidad.

a52_Bukhara.jpg

El Emir de Bukhara

Lo consiguió con una inteligente cámara creada por él mismo, que hacía tres fotos en blanco y negro de una escena en una rápida secuencia, cada una con un filtro de color diferente. Sus placas fotográficas eran largas y delgadas, capturando las tres imágenes en la misma placa, resultando en tres imágenes monocromas en las que cada una tenía una cierta información de color eliminada.

a52_prison.jpg

Una Zindan (prisión)

Sergei pudo entonces usar un proyector especial de imágenes para proyectar las tres imágenes un una pantalla, todas superponiéndose, y cada una con el filtro de color apropiado. La proyección recombinada era una representación a todo color de la escena original.

Cada serie de tres imágenes capturadas por la cámara guardaban toda la información de color en la placa en blanco y negro; lo único que no tenían era pigmento real, que suplían los filtros de color del proyector.

a52_Dagestani.jpg

Tipos Dagestani

El zar Nicolás II apoyó completamente los ambiciosos planes de Sergei de documentar el Imperio Ruso, y le proporcionó un vagón de tren especialmente equipado que incluía un cuarto oscuro para que Sergei revelara sus placas de plata. Hizo cientos de esas fotografías en color por toda Rusia desde 1909 hasta 1915.

a52_autochrome.jpg

Autochrome Lumière

En 1907, las primeras placas en color prácticas fueron presentadas al mundo por los hermanos Lumière en Francia. Las placas fueron llamadas "Autochrome Lumière" y estaban hechas de granos microscópicos de almidón de patata en los que se teñían naranja, verde y azul; aprisionadas entre película de blanco y negro y una pieza de cristal, para posteriormente cubrirse con laca. Los pequeños granos de almidón actuaban como filtros de color, haciendo de la película esencialmente un mosaico formado por pequeñas piezas. Una vez que la película en blanco y negro era revelada, la capa de almidón teñido que había actuado como minúsculos filtros de color cuando se realizó la foto, hacía la misma tarea a la inversa, devolviendo el color a la imagen subyacente. La tecnología era un poco basta y granulosa, pero podía capturar imágenes a todo color que resultaban bastante impresionistas.

La película Autochrome era cara, lenta y rara, así que el público en general no la adoptó. Pero cuando se inició la Primera Guerra Mundial en 1914, la armada francesa comenzó a fotografiar soldados y escenas, y algunas de estas fotos se realizaron con esta nueva película en color. Como resultado, una gran proporción de las fotografías en color de esa época son soldados franceses en el campo de batalla.

Fotografías en color de la Primera Guerra Mundial

Aunque la fotografía en color ya existía antes de 1903, los hermanos Lumière, Auguste y Louis, patentaron el proceso en 1903 y desarrollaron la primera película en color en 1907. La armada francesa fue la fuente primaria de fotografías en color durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial.

a52_wwi1.jpg

a52_wwi2.jpg

a52_wwi3.jpg

a52_wwi4.jpg

Fotografías en color de la Segunda Guerra Mundial

El hecho de que la mayoría de la gente imagine la Segunda Guerra Mundial sólo en blanco y negro tiene una sólida razón histórica: la mayoría de los 40 millones (estimados) de fotos tomadas entre 1939 y 1940 no estaban en color. Los fotógrafos de la Armada Roja Rusa ni siquiera llevaban película en color, a pesar del hecho de que Kodachrome de Kodak, la primera película en color fabricada industrialmente, apareció en los Estados Unidos al principio de 1935 y llegó a Europa un año después. Le costó un tiempo al color asentarse entre los fotógrafos, y no fue hasta el final de la guerra que consiguió dominar el campo del fotoperiodismo.

a52_wwii1.jpg

a52_wwii2.jpg

a52_wwii3.jpg

a52_wwii4.jpg

a52_wwii5.jpg
Traducido de funnytown

Fuente: Faq-Mac

Leer mas....


Template Design | Elque 2007

ir cabecerair cabecera