Íñigo Calles fotografía el paisaje posindustrial de Asturias
Una de las obras de Íñigo Calles. nacho orejas
Gijón, J. C. GEA
Estado Español.- La revalorización artística de las ruinas industriales asturianas y su restitución como paisaje están detrás de la selección de fotografías que integran la exposición «Paisajes rebelados», que el fotógrafo vasco afincado en Oviedo Íñigo Calles (San Sebastián, 1953) exhibe hasta el 8 de marzo en la galería Vértice. El juego de palabras del título hace alusión justamente al modo en el que el paisaje original, vegetal, se «rebela» contra la intrusión del hombre y reconquista los restos industriales, creando un nuevo paisaje; pero también deja evocar el carácter doblemente «revelado» de estas imágenes: por el procedimiento fotográfico que las ha creado y también por la «revelación» que muchas veces supone el hallazgo de estos paisajes en el contexto del territorio posindustrial de Asturias.
Desde un punto de vista pictorialista, pero con una depurada técnica fotográfica, Calles se acerca tanto a los puros valores plásticos de los elementos que descontextualiza al fotografiarlos -una pared, un objeto herrumbroso, un detalle vegetal crecido en una ruina, o una puerta o ventana-, o bien muestra espectaculares panorámicas interiores y exteriores de instalaciones mineras o industriales en abandono. En ocasiones, como en su fotografía del taller de nitración de la Fábrica de Explosivos de La Manjoya, pone el énfasis desde una perspectiva romántica en la reabsorción natural del paisaje humano; en otros, explora los valores geométricos, constructivos y compositivos, como en la fotografía de los lavaderos y talleres de la mina de La Collá Siero, o los volúmenes, como en el espectacular exterior de los lavaderos de minas de Lieres-Solvay. Hay fotografías en las que parece acercarse a una relectura del espacio y la luz de los interiores flamencos, vermeerianos, o del espacio dramático y el claroscuro barrocos, mientras que en otros encuentra en el deterioro valores cromáticos y texturales que hacen pensar en el expresionismo lírico o el informalismo.
Fuente: lne
Desde un punto de vista pictorialista, pero con una depurada técnica fotográfica, Calles se acerca tanto a los puros valores plásticos de los elementos que descontextualiza al fotografiarlos -una pared, un objeto herrumbroso, un detalle vegetal crecido en una ruina, o una puerta o ventana-, o bien muestra espectaculares panorámicas interiores y exteriores de instalaciones mineras o industriales en abandono. En ocasiones, como en su fotografía del taller de nitración de la Fábrica de Explosivos de La Manjoya, pone el énfasis desde una perspectiva romántica en la reabsorción natural del paisaje humano; en otros, explora los valores geométricos, constructivos y compositivos, como en la fotografía de los lavaderos y talleres de la mina de La Collá Siero, o los volúmenes, como en el espectacular exterior de los lavaderos de minas de Lieres-Solvay. Hay fotografías en las que parece acercarse a una relectura del espacio y la luz de los interiores flamencos, vermeerianos, o del espacio dramático y el claroscuro barrocos, mientras que en otros encuentra en el deterioro valores cromáticos y texturales que hacen pensar en el expresionismo lírico o el informalismo.
Fuente: lne































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