Reinterpreta la creatividad
La arquitectura es más que construcciones utilitarias por las que transitan nuestras vidas. Son todo un complejo que habla de un tiempo y una historia, y para comunicar y compartir esta realidad, se ha auxiliado de la fotografía.
Por: Lucía Sánchez
Francisco Lubbert es uno de los artistas de la lente que día a día explora en este ámbito, logrando tener una lectura del entorno en que se desarrolla la comunidad mexicana. Luego de habitar en diversas ciudades de la localidad se ha asentado en el centro de Saltillo y desde esta privilegiada zona continúa explorando las posibilidades que le proporcionan las paredes que custodian las calles de la localidad.
Fotógrafo por gusto, herencia y especialización, Francisco Lubbert simpatiza con su antecesor Edward Weston, cuando señalan que cada profesionista tiene su propia visión acerca de la composición, lo que hace puede motivar que cada ejecutante tenga una propuesta única.
“La composición es la visión de cada quien, no se puede enseñar. Cada fotógrafo tiene una visión de lo que nos atrae, de lo que queremos destacar”, señala.
Reinterpretar la creatividad de otro es como Lubbert define la fotografía arquitectónica, a lo cual hay que sumar su propio lenguaje visual para lograr un producto artístico.
“Ante todo hay que usar un lenguaje visual propio, y tener una visión de lo que quieres destacar. Si tú no le agregas algo de interés personal, algo que tú consideres un extra al trabajo de otro, del arquitecto, si no tomas en cuenta elementos como la apreciación de la luz, es difícil que tu trabajo destaque.
Siempre los arquitectos tienen un equipo de fotógrafos y hay que tratar de ser diferente”, expresa.
Francisco Lubbert señala que en esta profesión, como en todas, las demandas del mercado van solicitando lo que se requiere, y en su caso fue tomando camino por la fotografía arquitectonica, área en la que es reconocido a nivel nacional.
Sus años de experiencia le han mostrado que la arquitectura mexicana destaca a nivel nacional por elementos que ya por la cotidianidad no tomamos en cuenta,? como el empleo de colores que para los mexicanos son naturales pero para los extranjeros están cargados de folclor. Sin embargo, en los últimos años, la tendencia a lo moderno es abrumadora.
“Lo modernista es adecuado para oficinas, pero para casa no resulta nada cálido. La arquitectura mexicana es impresionante,? destaca por su orden y rango, hubo corrientes como la creada por Luis Barragán que fueron muy notorias y seguidas por muchos arquitectos”, señala.
Considerada como la madre de las artes, afirma Lubbert, la arquitectura requiere de una extraordinaria capacidad de síntesis para poder regenerarse y crear.
“La arquitectura es la primera manifestación humana que aterriza como arte, por necesidad de una clase alta que requería que se explorara el lado artístico, como aconteció en el retrato y la pintura.
“Requiere una capacidad de síntesis para poder regenerarse y crear. He visto diseños de casas de los siglo 14 ó 15 llenos de aritmética y geometría y luego ves el producto final, te asombras de la fusión total que tiene la arquitectura y el arte”, externa.
Para Francisco Lubbert, lo importante en la formación de un fotógrafo es que descubra sus intereses personales dentro de este oficio, para poder mantener un estilo propio.
“Responder a motivaciones propias hace que el trabajo valga la pena. Cuando doy talleres les digo que hay que descubrir los intereses propios porque ahí vas a reflejar tu trabajo. Buscar nuestra sensibilidad, porque nos han bombardeado tanto con mensajes prefabricados que lo que han logrado es que siempre tratemos de ser correctos”, puntualiza.
Fuente: Vanguardia
Francisco Lubbert es uno de los artistas de la lente que día a día explora en este ámbito, logrando tener una lectura del entorno en que se desarrolla la comunidad mexicana. Luego de habitar en diversas ciudades de la localidad se ha asentado en el centro de Saltillo y desde esta privilegiada zona continúa explorando las posibilidades que le proporcionan las paredes que custodian las calles de la localidad.
Fotógrafo por gusto, herencia y especialización, Francisco Lubbert simpatiza con su antecesor Edward Weston, cuando señalan que cada profesionista tiene su propia visión acerca de la composición, lo que hace puede motivar que cada ejecutante tenga una propuesta única.
“La composición es la visión de cada quien, no se puede enseñar. Cada fotógrafo tiene una visión de lo que nos atrae, de lo que queremos destacar”, señala.
Reinterpretar la creatividad de otro es como Lubbert define la fotografía arquitectónica, a lo cual hay que sumar su propio lenguaje visual para lograr un producto artístico.
“Ante todo hay que usar un lenguaje visual propio, y tener una visión de lo que quieres destacar. Si tú no le agregas algo de interés personal, algo que tú consideres un extra al trabajo de otro, del arquitecto, si no tomas en cuenta elementos como la apreciación de la luz, es difícil que tu trabajo destaque.
Siempre los arquitectos tienen un equipo de fotógrafos y hay que tratar de ser diferente”, expresa.
Francisco Lubbert señala que en esta profesión, como en todas, las demandas del mercado van solicitando lo que se requiere, y en su caso fue tomando camino por la fotografía arquitectonica, área en la que es reconocido a nivel nacional.
Sus años de experiencia le han mostrado que la arquitectura mexicana destaca a nivel nacional por elementos que ya por la cotidianidad no tomamos en cuenta,? como el empleo de colores que para los mexicanos son naturales pero para los extranjeros están cargados de folclor. Sin embargo, en los últimos años, la tendencia a lo moderno es abrumadora.
“Lo modernista es adecuado para oficinas, pero para casa no resulta nada cálido. La arquitectura mexicana es impresionante,? destaca por su orden y rango, hubo corrientes como la creada por Luis Barragán que fueron muy notorias y seguidas por muchos arquitectos”, señala.
Considerada como la madre de las artes, afirma Lubbert, la arquitectura requiere de una extraordinaria capacidad de síntesis para poder regenerarse y crear.
“La arquitectura es la primera manifestación humana que aterriza como arte, por necesidad de una clase alta que requería que se explorara el lado artístico, como aconteció en el retrato y la pintura.
“Requiere una capacidad de síntesis para poder regenerarse y crear. He visto diseños de casas de los siglo 14 ó 15 llenos de aritmética y geometría y luego ves el producto final, te asombras de la fusión total que tiene la arquitectura y el arte”, externa.
Para Francisco Lubbert, lo importante en la formación de un fotógrafo es que descubra sus intereses personales dentro de este oficio, para poder mantener un estilo propio.
“Responder a motivaciones propias hace que el trabajo valga la pena. Cuando doy talleres les digo que hay que descubrir los intereses propios porque ahí vas a reflejar tu trabajo. Buscar nuestra sensibilidad, porque nos han bombardeado tanto con mensajes prefabricados que lo que han logrado es que siempre tratemos de ser correctos”, puntualiza.
Fuente: Vanguardia































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