Antoni Campañá y el arte de la fotografía
La sala Ángel de la Hoz del CDIS acoge una recopilación antológica del creador catalán
RAÚL HEVIA GARCÍA
Estado Español.- El Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS) ha inaugurado la temporada expositiva del verano en su sala Ángel de la Hoz con una recopilación antológica del fotógrafo catalán Antoni Campañá i Bandranas (Girona, 1906-Barcelona, 1989).
Los trabajos que se pueden ver recogen una parte de la producción del autor llevada a cabo entre los años treinta y cincuenta, innovadores y en cierta medida vanguardistas dentro de su género, en una España entonces un poco atrasada en cuanto a las corrientes europeas renovadoras de los lenguajes plásticos.
Campañá se inscribe dentro de la corriente pictorialista de la fotografía, que defiende, a partir de los años 80 del siglo XIX, cómo una imagen obtenida a través del aparato mecánico de toma puede ser también denominada arte con mayúscula, y se esfuerza por generar imágenes artísticas, alejadas de la foto directa, de la instantánea y lo documental. Se trata, en principio, de un movimiento elitista de secesión: tratando de hacer algo distinto donde primase lo artístico, primero a través de la idea y el tema pues el artista debe buscar el motivo o las escenas que son adecuadas a su particular visión, y luego a través de la puesta en práctica mediante procedimientos complejos, denominados «nobles» o pigmentarios , donde se incide en la manualidad del asunto, es decir en la factura personal de cada autor, en el control, siguiendo la estela marcada por Alfred Stieglitz y su revista Camera Work. Campañá se mantendrá vinculado desde joven a la Agrupació Fotogràfica de Catalunya donde entrará en contacto con figuras destacadas de este momento pictorialista como Joaquim Pla-Janini o José Ortiz-Echagüe.
El fotógrafo, es decir, el artista sale a la búsqueda de esos particulares motivos de la realidad que se adecuen a su visión del arte fotográfico. El motivo o el «asunto», será sin duda la piedra de toque de este trabajador incansable. El dirá: «El ambiente equilibrado al tema produce el asunto. El asunto es lo que expresa el contenido de una obra pictórica sin necesidad de letras o palabras».
Como buen pictorialista, trata en todo momento de lograr unas fotografías que se acerquen a cierta idea de belleza. La imagen se produce como expresión del interior; la composición y los temas, coloreados por los pigmentos aportados a través de los procesos «nobles», serán paisajes, retratos, escenas fundamentalmente rurales aunque también urbanas, sobrios y rotundos bodegones, personas anónimas que representan temas muy concretos: la siega, el paseo, pescadores, gentes del campo, casas bañadas por el amanecer, motivos que generan imágenes que a su vez deben generar ideas, líricas o dramáticas, siempre expresivas. El dirá «El poder adornar una fotografía con cielo de nubes, resulta siempre pictórico por excelencia». Manuela Alonso Laza, comisaria de la exposición y experta en pictorialismo, ha conjugado de manera muy clara las series, creando un recorrido donde se resalta ese monocromatismo y la textura, un punto de vista alejado del enfoque y de la precisión realista, donde se busca el misterio a través de esos «ambientes pictóricos» y esa idea de la luz trabajada como puntales del trabajo, conjugando elementos diferentes (la imagen debe producir trascendencia) intranquilidad o sosiego matizados por los tonos del proceso: marrones, amarillos o verdes.
De su preocupación por la calidad del trabajo, de esos «trabajos nobles», da cuenta el libro Orientaciones fotográficas, autoeditado en 1946 en Barcelona, y en el que Camapñá trata de orientar a estudiantes y aficionados en la «obtención de negativos y positivos perfectos».
El fotógrafo catalán es un ejemplo de tesón y de trabajo (aprovechará su luna de miel para asistir a un curso en Alemania). En el anuario de 1939 de The American Annual of Photography, importante resumen de los acontecimientos internacionales, éste figura como participante en 104 salones donde ha expuesto 281 fotografías. En la Sala Ángel de la Hoz podemos apreciar formatos grandes en general (en una época en el que 30x40 cm. era ya un formato considerable; no en vano, en su sello comercial Campañá se subraya como 'Especialista en tamaño 24 x 36'), de una excepcional calidad de alguien que pensaba que «Todo lo hizo posible quien supo ver el asunto y lo fotografió a tiempo».
Después de Antoni Campañá, el CDIS, dependiente del Ayuntamiento de Santander, además de sus otras actividades relacionadas con la conservación y difusión de la imagen, tiene previstas para esta temporada exposiciones fotográficas de la reportera austriaca de Magnum Inge Morath y del artista mexicano Pedro Meyer.
Fuente: El Diario Montañes
Estado Español.- El Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS) ha inaugurado la temporada expositiva del verano en su sala Ángel de la Hoz con una recopilación antológica del fotógrafo catalán Antoni Campañá i Bandranas (Girona, 1906-Barcelona, 1989).
Los trabajos que se pueden ver recogen una parte de la producción del autor llevada a cabo entre los años treinta y cincuenta, innovadores y en cierta medida vanguardistas dentro de su género, en una España entonces un poco atrasada en cuanto a las corrientes europeas renovadoras de los lenguajes plásticos.
Campañá se inscribe dentro de la corriente pictorialista de la fotografía, que defiende, a partir de los años 80 del siglo XIX, cómo una imagen obtenida a través del aparato mecánico de toma puede ser también denominada arte con mayúscula, y se esfuerza por generar imágenes artísticas, alejadas de la foto directa, de la instantánea y lo documental. Se trata, en principio, de un movimiento elitista de secesión: tratando de hacer algo distinto donde primase lo artístico, primero a través de la idea y el tema pues el artista debe buscar el motivo o las escenas que son adecuadas a su particular visión, y luego a través de la puesta en práctica mediante procedimientos complejos, denominados «nobles» o pigmentarios , donde se incide en la manualidad del asunto, es decir en la factura personal de cada autor, en el control, siguiendo la estela marcada por Alfred Stieglitz y su revista Camera Work. Campañá se mantendrá vinculado desde joven a la Agrupació Fotogràfica de Catalunya donde entrará en contacto con figuras destacadas de este momento pictorialista como Joaquim Pla-Janini o José Ortiz-Echagüe.
El fotógrafo, es decir, el artista sale a la búsqueda de esos particulares motivos de la realidad que se adecuen a su visión del arte fotográfico. El motivo o el «asunto», será sin duda la piedra de toque de este trabajador incansable. El dirá: «El ambiente equilibrado al tema produce el asunto. El asunto es lo que expresa el contenido de una obra pictórica sin necesidad de letras o palabras».
Como buen pictorialista, trata en todo momento de lograr unas fotografías que se acerquen a cierta idea de belleza. La imagen se produce como expresión del interior; la composición y los temas, coloreados por los pigmentos aportados a través de los procesos «nobles», serán paisajes, retratos, escenas fundamentalmente rurales aunque también urbanas, sobrios y rotundos bodegones, personas anónimas que representan temas muy concretos: la siega, el paseo, pescadores, gentes del campo, casas bañadas por el amanecer, motivos que generan imágenes que a su vez deben generar ideas, líricas o dramáticas, siempre expresivas. El dirá «El poder adornar una fotografía con cielo de nubes, resulta siempre pictórico por excelencia». Manuela Alonso Laza, comisaria de la exposición y experta en pictorialismo, ha conjugado de manera muy clara las series, creando un recorrido donde se resalta ese monocromatismo y la textura, un punto de vista alejado del enfoque y de la precisión realista, donde se busca el misterio a través de esos «ambientes pictóricos» y esa idea de la luz trabajada como puntales del trabajo, conjugando elementos diferentes (la imagen debe producir trascendencia) intranquilidad o sosiego matizados por los tonos del proceso: marrones, amarillos o verdes.
De su preocupación por la calidad del trabajo, de esos «trabajos nobles», da cuenta el libro Orientaciones fotográficas, autoeditado en 1946 en Barcelona, y en el que Camapñá trata de orientar a estudiantes y aficionados en la «obtención de negativos y positivos perfectos».
El fotógrafo catalán es un ejemplo de tesón y de trabajo (aprovechará su luna de miel para asistir a un curso en Alemania). En el anuario de 1939 de The American Annual of Photography, importante resumen de los acontecimientos internacionales, éste figura como participante en 104 salones donde ha expuesto 281 fotografías. En la Sala Ángel de la Hoz podemos apreciar formatos grandes en general (en una época en el que 30x40 cm. era ya un formato considerable; no en vano, en su sello comercial Campañá se subraya como 'Especialista en tamaño 24 x 36'), de una excepcional calidad de alguien que pensaba que «Todo lo hizo posible quien supo ver el asunto y lo fotografió a tiempo».
Después de Antoni Campañá, el CDIS, dependiente del Ayuntamiento de Santander, además de sus otras actividades relacionadas con la conservación y difusión de la imagen, tiene previstas para esta temporada exposiciones fotográficas de la reportera austriaca de Magnum Inge Morath y del artista mexicano Pedro Meyer.
Fuente: El Diario Montañes
































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