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CITA mes de Diciembre 2008

La reproduccion de la obra de arte no solo esta condicionada por la manera de ver del fotografo, sino tambien por la del que mira la fotografia.

Gisele Freung (La fotografia como Documento Social)

lunes, 31 de marzo de 2008

El CAF presenta la colección de retratos de Inge Morath, discípula de Cartier-Bresson y Robert Capa

Retrato de Picasso

Captó a personalidades políticas, sociales y culturales de la segunda mitad del siglo XX en su entorno, sin manipulación alguna más que la composición

Estado Español (ALMERÍA).- Desde hoy la colección Retratos de Inge Morath, discípula de Henri Cartier-Bresson y Robert Capa, llega a una de las salas del Centro Andaluz de la Fotografía, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y releva por tanto la exposición Maras, la cultura de la violencia, de Isabel Muñoz, que ha culminado con gran éxito después de dos meses abierta al público. Retratos documenta 50 años de vida de esta fotógrafa de la Agencia Magnum, quien viajó por todo el mundo para retratar personalidades políticas, sociales y culturales de la segunda mitad del siglo XX; de ahí el matiz histórico que despiden estas imágenes. Lo peculiar de Morath es que nunca trató de fotografiar momentos pasajeros o situaciones casuales, sino más bien de captar al sujeto tal como era realmente, sin manipulación de ningún tipo y en su entorno cotidiano, muchas veces en el proceso de creación de sus obras o posando junto a ellas.

Retratos
La exposición está compuesta de 90 imágenes en blanco y negro, entre las que podemos destacar a Marilyn Monroe durante los descansos del rodaje de la película Rebeldes; Igor Stravinski, quien la recibió en su vestuario; Jean Cocteau posó para ella frente a la chimenea; y Alexander Calder le permitió tomar la última foto antes de su muerte. Por su cámara pasaron Picasso, Neruda, Henry Moore y el ambiente intelectual neoyorkino. Precisamente fotografiando cine conoció al que más tarde fue su marido, Arthur Miller, considerado uno de los mejores dramaturgos del siglo XX.

Esta exposición es fruto de la estrecha colaboración que han desarrollado el Centro Andaluz de la Fotografía y el Foro Cultural de Austria. Además, se engloba dentro del Ciclo Fotográfico protagonizado por mujeres de prestigio nacional e internacional, programado por el CAF para 2008.

El arte de mostrar
En sus obras capta al sujeto tal como es, dejando de lado toda puesta en escena. No existe manipulación alguna, salvo el cuidado de la composición, la coherencia de líneas, superficies y volúmenes, así como la sutil escala de grises sin contrastes ni transiciones bruscas.

Del mismo modo sabe jugar con lo inusual y beneficiarse de lo inesperado: una oreja esculpida por Louise Bourgeois; un ramo de tulipanes y una cortina de encaje para Ilya Ehrenburg; o la superficie negra de un piano para Vladimir Horowitz.

Retrato de Dostoyevsky

En estas imágenes se puede ver incluso a la observadora a través del observado y se puede captar la esencia de su personalidad al igual que ella trató de captar la de sus modelos.

Inge Morath
Inge Morath (Austria, 1923) recorrió desde niña todo el mundo con sus padres. Esta tradición viajera la conservó hasta el final de sus días, así como su dedicación al reporterismo, que cultivó ya desde la juventud. Estudió en Alemania y Francia y se licenció en lenguas románicas por la Universidad de Berlín en 1944. Trabajó como traductora para el servicio de inteligencia estadounidense durante la posguerra. Pero no fue por ahí su carrera, ya que su vida dio un vuelco hacia el periodismo primero, y luego hacia la fotografía. Su primer trabajo en prensa fue para agencias alemanas y austriacas para acabar como editora de la recién fundada Agencia Magnum, escribiendo los textos de su amigo el fotógrafo Ernst Haas.

Fue su contacto con Haas, a quien ayudó, y con Capa después, lo que la impulsó a hacer fotografías cuando tenía 28 años. A partir de ahí colaboró con Cartier-Bresson y entró en Magnum en 1953. En esos años comenzaría a labrarse la fama de la que hoy goza: sus reportajes en Life, Paris Match, Holiday Magazine, el Saturday Evening Post o Vogue.

Morath fotografió Irán, Rusia o China, estudió incluso chino para conocer mejor el país y mantuvo un romance con España, que visitó en 1954 para su reportaje sobre los San Fermines. El trabajo que allí realizó se publicó en 1955 en el libro Guerra de la Tristeza, que no se editó en España a causa de la censura.

Retrato de Marilyn Monroe

Pero Inge Morath volvió con su cámara para recorrer los pueblos de Castilla, el campo extremeño, el Camino de Santiago y, una y otra vez, Pamplona. La relación a tres bandas entre Morath, Miller y España tiene ubicación geográfica: Navalcán, Toledo, Castilla-La Mancha.

Inge Morath falleció el 30 de enero del 2002 a los 79 años, dejando un importante legado al mundo de la fotografía periodística. Tras su muerte, la editorial Otto Müller-Verlag publicó la obra póstuma de Morath, Nueva York, que contiene fotografías efectuadas durante este invierno sobre los "monumentos privados" que hicieron los ciudadanos neoyorkinos después de los trágicos atentados terroristas a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre.

Fuente: Teleprensa.es


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