Captar el sentir
Bailaor y coreógrafo Mario Maya
Por Jesús Hernández
Hay que recordar que la fotografía no fue siempre considerada un arte. Su aceptación al arte fue objeto de un largo proceso muy discutido que comenzó con los fotógrafos retratistas. Fue a mediados del siglo XX, cuando la tendencia artística del naturalismo tomaba un cauce mayor, que la buena fotografía fue finalmente aceptada como arte. Cauce que buscaba captar la realidad con un alto grado de perfección
Flamenco: Paisaje del alma expone la visión del artista durante un viaje que realizara por Andalucía en 1983, durante el cual tomó como base de operaciones la legendaria sala La Carbonería, en el barrio sevillano de Santa Cruz; donde tuvo la oportunidad de tomar instantáneas de grandes como Mario Maya, Chocolate, Potito y Farruco, pero sobre todo captar en blanco y negro la esencia de la cultura de un pueblo a través de su lente foráneo. Incluye además imágenes tomadas en su estudio particular en el muy neoyorquino barrio de Soho, por donde han pasado muchos de los artistas del flamenco que visitan la ciudad estadounidense.
Aplicando estos únicos cánones de objetividad Gilles no sólo captó las imágenes precisas, sino, además, exploró la estética visual del flamenco reflejando unas veces la austeridad de la belleza del entorno andaluz y otras el encanto único de esas tierras.
De hecho, la muestra ha recorrido varias ciudades, Sevilla y otras localidades españolas incluidas, donde ha recibido una cálida acogida. Apreciación que se repite en Miami dado el entendimiento que profesa la ciudad floridana hacia el mítico baile andaluz y el impresionante trabajo fotográfico que evoca las 60 imágenes que conforman esta exposición.
Flamenco: Paisajes del Alma
Hasta el 7 de marzo
Lunes a viernes de 10 a.m. a 5 p.m.
Centro Cultural Español
(Calle 8 y avenida 37) Local 170, Coral Gables Además ciclo de cine flamenco Martes 19 y 26, 7.00 p.m.































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