RAW negativo digital
Foto: GABRIEL PEVIDEUn usuario con su cámara de fotos.
El término "raw" significa "crudo" en inglés, y se refiere a lo que no ha sufrido ninguna transformación. Es por ello que se le ha dado este nombre al formato de imagen que permite tomar las fotografías sin correcciones de ningún tipo.
Raw es una opción disponible en las cámaras digitales réflex y también en algunas compactas de gama alta, y no es propiamente un archivo de imagen, sino el conjunto de la información captada por la lente. Su ventaja es que deja que sea el usuario el que manipule la imagen a su antojo sin la intervención de procesos automáticos.
Hay un grupo cada vez más numeroso de usuarios que profesa una fidelidad ciega a este formato, dada la pureza de la información que proporciona. Dicha información no es propiamente un archivo de imagen al uso como el que recogen los formatos JPG o TIFF, sino simplemente los bits que ha captado la lente sin ningún tipo de estructura.
Esto supone a efectos prácticos varias cosas. La primera es que la elección del formato RAW a la hora de tirar una foto supondrá que la cámara no le aplicará ninguno de los efectos automáticos que sí se aplican en los otros formatos. La imagen, por lo tanto, estará en estado bruto y deberá ser el usuario quien le dé los ajustes que considere necesarios posteriormente en el ordenador.Esta característica otorga una gran libertad de manipulación a los fotógrafos exigentes y con tiempo, pero hace de RAW un formato incómodo de manejar y sobre todo nada apto para obtener resultados inmediatos: la imagen en RAW no se puede imprimir o publicar tal como sale de la cámara, sino que debe primero pasarse a otro formato "manejable" como los antes citados (JPG, TIFF, etc.). Se trata, pues, de un formato que necesita una laboriosa edición posterior mediante programas de software específicos.
Mucha más información
Por otro lado, la imagen en RAW contiene una cantidad de información mucho mayor de la que tienen otros formatos. Mientras en una imagen en JPG hay 24 bits de información por píxel (la imagen digital se divide en cuadrados uniformes llamados píxeles), el formato RAW alberga 48 bits en cada píxel.
Esto se debe a que las correcciones automáticas que aplican las cámaras digitales suponen una reducción selectiva de la información que si bien mejoran el resultado, también impiden en gran medida posteriormente obtener ediciones de mayor calidad. En RAW, en cambio, se guarda todo, errores incluidos.
Las características especiales de RAW conllevan ventajas en diferentes campos: el balance de blancos, por ejemplo, que hacen las cámaras digitales suele ser una estandarización predeterminada que no siempre coincide con las condiciones en que se toma una fotografía. Al ser un valor de base, posteriormente no se puede ajustar, cosa que sí se puede hacer en el formato RAW. Y lo mismo ocurre con la temperatura del color, donde se puede llegar a resultados más creativos que los que da un filtro de cámara.
Fuente: 20 minutos































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