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CITA mes de Diciembre 2008

La reproduccion de la obra de arte no solo esta condicionada por la manera de ver del fotografo, sino tambien por la del que mira la fotografia.

Gisele Freung (La fotografia como Documento Social)

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Los maestros del deseo

Esta fotografía de Gonzalo Sanguinetti hace parte de “Memorias del deseo”.
FOTO - EFE

Hasta el 30 de diciembre en la galería Nukak Makú

Cuatro fotógrafos exploran con la imagen la relación entre el individuo y el deseo. Un publicista multifacético y un reportero gráfico de National Geographic hacen parte de su nómina.
Redacción Arte y Gente

Colombia.- El cuerpo voluptuoso de una enana se ofrece de rodillas ante quien la observa. Una rubia desnuda medita encerrada en el cascarón de un automóvil desvencijado. Rostros que fijan su mirada emergen de las nalgas de anónimas modelos, con rictus desplegados por vaginas silenciosas.

Imágenes con las que se encuentra el público al transitar por el modesto salón que compone la galería Nukak Makú, en el sector de Multicentro, en el norte de Bogotá, donde el argentino Ángel Beccassino, el catalán Gonzalo Sanguinetti y los colombianos Rodrigo Fernández y Teresa Saldarriaga han reunido sus esfuerzos en torno a la pregunta por lo erótico en la exposición fotográfica “Memorias del deseo”.

La cuota internacional la ponen Beccassino y Sanguinetti. El primero, hace muchos años es conocido en Bogotá. Este publicista argentino ha trabajado durante dos décadas en Colombia, en tantas áreas que su currículum deja a más de uno con la boca abierta: en los ochenta, con el lema “Higiene mental colectiva”, creó un movimiento político sin muchos frutos, el “Movimiento sísmico nacional”, con principios de conciencia cívica y estrategias subversivas que luego aplicaría en otras áreas de su trabajo.

En los noventa, Beccassino ayudó a lanzar varias emisoras de radio, entre ellas La Mega. Escribió libros de poesía, marketing político e investigación urbana, y luego fue clave en campañas de comunicación pública como “Bogotá, 2.600 metros más cerca de las estrellas” y “Bogotá Sin Indiferencia”. También ha sido asesor de Lucho Garzón y Enrique Peñalosa.

Pero Ángel Beccassino, pese a la publicidad, siempre ha tenido la fotografía y la música como vehículos paralelos de exploración artística. Hace años trabaja en un proyecto experimental con músicos de los cinco continentes, Banda Dispersa de la Madre Selva, que ya alcanza una decena de volúmenes. Asimismo, cuenta con propuestas plásticas y fotográficas donde su corolario es jugar con el afecto y la afectación para movilizar al espectador.

En “Memorias del deseo”, Beccassino experimenta con el desnudo de personas con condición de enanismo.

“Quiero introducir elementos de inquietud y explorar su poder de seducción”, afirma el fotógrafo.
Por su parte, el catalán Gonzalo Sanguinetti es un curtido fotógrafo de viajes. Recorre el mundo para la revista Geo, adscrita a la National Geographic, y otras publicaciones de este campo.

Sanguinetti ha sido siempre seducido por el desnudo femenino, pero su aproximación había sido tímida y personal, y esta es su primera salida a la luz pública.

Sus modelos son viejas amigas que por lo general posan en escenarios naturales, debido a la afinidad del fotógrafo por los viajes de aventura, la bicicleta de montaña y el trecking. “Me gusta trabajar al aire libre, el desnudo gana en presencia de la naturaleza. Pero también siento que la naturaleza, sin el desnudo, pierde algo, como si el paisaje fuera menos”, afirma Sanguinetti.

Junto a la obra de estos dos fotógrafos, Teresa Saldarriaga explora los matices eróticos del cuerpo masculino, y Rodrigo Fernández juega con montajes fotográficos que sobreponen ojos y narices de mujeres sobre vaginas, buscando así la aparición de extraños rostros genitales.

“Memorias del deseo” es una muestra ecléctica que acierta en su objetivo de impactar al observador y ponerlo a reflexionar en torno a los límites movedizos que separan lo deseable de lo no deseable. Con seguridad, la diversidad en su estética y los discursos tras la obra de los artistas producirán gustos y disgustos a los curiosos espectadores. muchos de los cuales se verán, frente a la imágenes, descubriendo en su interior los dispositivos, por lo general silenciosos, que disparan su propio deseo.

Fuente: El Espectador


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